La presidenta Claudia Sheinbaum buscó recientemente despejar cualquier sospecha sobre su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, tras la publicación de un libro del exembajador estadounidense Ken Salazar, que sugiere temores del exmandatario por posibles declaraciones del capo Ismael “El Mayo” Zambada en Estados Unidos.
Enfoque en la soberanía
Sheinbaum trasladó el foco del debate hacia el terreno de la soberanía nacional y el protocolo diplomático. La mandataria dio a entender que la verdadera fuente de fricción entre AMLO y Salazar fue la actuación unilateral de fuerzas estadounidenses durante la captura del capo, situación que habría ocurrido durante la presidencia demócrata de Joe Biden.
Con esta narrativa, Palacio Nacional busca borrar cualquier sospecha sobre vínculos entre funcionarios mexicanos y el crimen organizado, desplazando la atención hacia una cuestión de respeto al Estado mexicano.
Desvinculación y protección
La apuesta de la presidenta es desvincular completamente a López Obrador de cualquier nexo ilícito y concentrar la narrativa en la defensa de la autonomía nacional. Sheinbaum establece que la pausa en la relación AMLO-Salazar respondió a la omisión de información por parte de Estados Unidos y la falta de coordinación durante la operación.
De esta manera, la mandataria desmiente las supuestas confidencias de un empresario apodado “El Susurrador”, quien podría ser, entre otros, Alfonso Romo o Carlos Slim.
Potencial riesgo y nuevo contexto
Sin embargo, la publicación íntegra del libro de Salazar deja la puerta abierta a nuevas informaciones. Cada página inédita puede ser un arma de dos filos para el sistema político mexicano. La revelación de más detalles sobre las dinámicas de poder en el sexenio anterior podría sacudir sus cimientos si los contenidos apuntan hacia pesos pesados del oficialismo.
La publicación previa de una parte del libro en el diario conservador Reforma también podría interpretarse como un mensaje desde la Casa Blanca, ya que proviene de un diplomático demócrata, no republicano, que fue muy cercano al tabasqueño y por lo tanto lo conoció bien. Esto daría a entender que ya no es sólo Donald Trump quien hace fuertes acusaciones contra los cárteles y sus nexos políticos.
Gestión de la agenda pública
En otro ámbito, la recepción del pato Merlín en Palacio Nacional ilustra la gestión de la agenda pública por parte de Sheinbaum. La presidenta abrió las puertas a una mascota que es tendencia en el Mundial de fútbol, bajo el argumento de la atención humanista hacia la familia cuidadora.
Esta puesta en escena en la conferencia matutina responde a una narrativa construida sobre la viralidad y el carisma de Merlín. La dueña de la mascota formalizó el registro del nombre y la imagen del ave ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, y la simpática figura genera cercanía y distracción frente a los conflictos del día a día.
