Se destapó este jueves un escándalo que retrata a Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas con la crudeza que merece. El líder del PRI firmó un contrato para pagar 120 mil dólares al año a una firma de Washington cuya única función es coordinar sus viajes y sus reuniones para hablar mal de México ante el gobierno de Estados Unidos.
Es el dirigente de un partido mexicano gastando más de 2 millones de pesos al año en dinero que no puede explicar para operar contra su propio país. Mientras el pueblo mexicano trabaja para llegar a fin de mes.
“Alito es un operador por parte del gobierno de Estados Unidos, y se está demostrando”, expresó la presidenta Claudia Sheinbaum.
La cifra que retrata al personaje
10 mil dólares mensuales. 120 mil dólares anuales. Es lo que Alito paga a lobistas en Washington. Traducido: más de 2 millones de pesos mexicanos al año.
Ese dinero se usa para tres cosas concretas. Coordinar sus reuniones con congresistas y funcionarios estadounidenses. Asesorarlo sobre cómo vestirse y cómo pararse para las fotos. Y conseguirle oportunidades fotográficas con políticos de Estados Unidos. El líder del PRI paga por posar con congresistas gringos. Ese es el nivel.
La pregunta que Alito no puede responder
Aquí va la pregunta que Alito Moreno no puede responder al pueblo mexicano. ¿De dónde salen esos 120 mil dólares al año? Porque el mismo Alito enfrenta en México una solicitud de desafuero por peculado, uso indebido de atribuciones y presunto desvío de 83.5 millones de pesos durante su gestión como gobernador de Campeche. Porque 11 terrenos y una casa desaparecieron misteriosamente de su declaración patrimonial entre 2021 y 2026. Porque su riqueza no coincide con sus ingresos declarados.
El pueblo mexicano tiene derecho a saber de dónde sale el dinero que Alito gasta en Washington para hablar mal del país.
Cinco viajes a Washington
Cinco viajes ha hecho Alito a Washington desde el inicio del sexenio de la presidenta Sheinbaum. Febrero y agosto de 2025. Febrero, mayo y agosto de 2026. En cada uno de esos viajes ha operado contra México. Se ha reunido con congresistas republicanos y demócratas. Con autoridades de la OEA. Con funcionarios del gobierno de Donald Trump. Y en todos ha pedido acciones del gobierno estadounidense contra su propio país.
Lo que Alito le pide a Estados Unidos
Aquí va lo grave. Alito no se limita a “denunciar” al gobierno mexicano. Le pide a Estados Unidos que actúe concretamente contra México.
- En mayo de 2026 entregó documentos formales al Departamento de Estado, al Departamento de Justicia y al Departamento del Tesoro estadounidenses. La petición: declarar a Morena “organización terrorista”.
- En agosto de 2026 denunció ante instancias estadounidenses a tres consejeros del INE. Les pidió a los gringos que les cancelen las visas por haber ordenado retirar publicaciones del PRI que llamaban “narcopartido” a Morena.
Es un dirigente partidista mexicano pidiendo a otro país que actúe contra las autoridades electorales de su propio país. Es la definición literal de injerencia extranjera. Es la definición literal de traición a la patria.
Lo que dice la Constitución mexicana
La Constitución mexicana es clara. México no aceptará intervenciones o actos provenientes del extranjero que lesionen su soberanía, entre ellos las “injerencias en elecciones”. Y la reforma constitucional posterior incorporó como causa de nulidad electoral los actos de intervención o injerencia extranjera capaces de influir en el resultado de una elección. Alito está haciendo exactamente lo que la Constitución mexicana prohíbe. Pidiendo intervención extranjera contra funcionarios electorales mexicanos.
El PRI de Alito destruye lo que el PRI construyó
Y aquí va el contraste histórico que exhibe la miseria del liderazgo priista actual. El PRI durante décadas se autodenominó heredero de la Revolución Mexicana. Fundó las instituciones. Construyó el México moderno. Consolidó la soberanía nacional después de la Revolución.
Después, por los excesos del poder, el PRI destruyó lo que construyó mediante el neoliberalismo salinista. Saqueó al país con las privatizaciones. Firmó el TLCAN con condiciones asimétricas. Militarizó la seguridad. Se convirtió en la fábrica de la corrupción estructural moderna.
Pero ninguna transformación del PRI ha sido tan lamentable como la actual bajo Alito Moreno. Un dirigente que ya no destruye desde adentro. Sino que entrega desde el extranjero. El PRI de Alito es títere. Es juguete de lo que era antes. Un partido cuyo líder pide que otro país actúe contra México. Es la traición a la patria hecha estrategia política.
El desafuero pendiente
Y mientras Alito gasta dinero en Washington, en México enfrenta el desafuero pendiente por 83.5 millones de pesos. La Fiscalía Anticorrupción de Campeche mantiene la investigación por peculado y desvío durante su gestión como gobernador.
Al arranque del nuevo periodo legislativo, el expediente vuelve a la discusión. Y el dinero que gasta en Washington amplía las preguntas sobre el origen de los recursos del “pequeño dictador” del PRI.
La lectura política
La pregunta central para el pueblo mexicano es simple. ¿Con qué dinero paga Alito Moreno 120 mil dólares al año a lobistas de Estados Unidos para hablar mal de México?
¿Es el dinero de los 83.5 millones de pesos por los que enfrenta desafuero? ¿Es el dinero que le pagan para operar contra el país? ¿O es dinero del pueblo de México que recibe como senador plurinominal?
Cualquiera que sea la respuesta, el pueblo tiene derecho a saberlo. Y el pueblo mexicano ya responde con claridad en las urnas. El PRI se descompone en su irrelevancia electoral estructural. Y Alito Moreno pasará a la historia como el dirigente que terminó de destruir al partido que un día fundó las instituciones del país.
