La presidenta Claudia Sheinbaum consolidó una reforma que exhibe la miseria política del PRIAN entreguista. Enviará al Congreso una reforma constitucional para prohibir la doble nacionalidad a quienes aspiren a la Presidencia, a gubernaturas o a la Jefatura de Gobierno de la CDMX.
El ejemplo que la propia presidenta puso durante la semana: Francisco Javier García Cabeza de Vaca, exgobernador panista de Tamaulipas, prófugo en Estados Unidos con orden de aprehensión pendiente, con doble nacionalidad, y con la intención declarada de buscar la Presidencia desde el extranjero.
“Deben renunciar a otra ciudadanía, si es que la tienen, y solamente quedarse con la nacionalidad mexicana, para garantizar que el interés de la nación esté por encima de cualquier otro interés”, expresó la presidenta Claudia Sheinbaum.
El caso Cabeza de Vaca al descubierto
Aquí va el perfil del personaje que la reforma viene a bloquear en el futuro.
Francisco Javier García Cabeza de Vaca, gobernador panista de Tamaulipas de 2016 a 2022. Enfrentó desafuero por múltiples acusaciones. Huyó del país al término de su mandato. Tiene doble nacionalidad mexicana y estadounidense. Reside actualmente en Estados Unidos.
Acusaciones en su contra:
- Entrega de contratos por más de 100 millones de pesos a empresas de las que era socio durante su gestión como gobernador.
- Simulación fiscal con empresas fantasma para compra-venta de inmuebles en zonas exclusivas como Santa Fe (CDMX).
- Vínculo con delincuencia organizada según la Fiscalía General de la República.
- Lavado de dinero vinculado con recursos de dudosa procedencia.
- Desvíos en la Universidad Autónoma de Tamaulipas durante su gestión.
Y ahora quiere ser candidato a la Presidencia de México desde Estados Unidos.
La reforma que Sheinbaum impulsa
La iniciativa modifica tres artículos constitucionales:
- Artículo 82: Presidencia de la República.
- Artículo 116: gubernaturas.
- Artículo 122: Jefatura de Gobierno de la CDMX.
El texto propuesto exige:
Ciudadanía mexicana por nacimiento, en pleno goce de derechos. No tener ni adquirir otra nacionalidad. En caso de tenerla, renunciar antes de registrar candidatura. Prohibición de usar pasaporte o documento extranjero durante el ejercicio del cargo. Prohibición de invocar ante autoridad extranjera nacionalidad distinta de la mexicana. Prohibición de acogerse a protección diplomática de otro país.
La injerencia extranjera como problema estructural
Nuestra presidenta lo dijo directo. “Hemos vivido un periodo de mayor incidencia o mayor búsqueda porque en realidad no ha habido, no lo hemos permitido como mexicanas y mexicanos, mayor injerencia en las decisiones que solo le competen a los mexicanos”.
La reforma cierra una puerta estructural. Ningún futuro presidente o gobernador podrá tener lealtades duales con potencias extranjeras. Ninguna operación como la de Cabeza de Vaca podrá repetirse con protección legal.
La aclaración clave
Sheinbaum fue clara. La reforma no afecta a los ciudadanos comunes. Cualquier mexicano puede tener doble o triple nacionalidad sin problema.
“El asunto es si quiere ser presidente o quiere ser gobernador o gobernadora. Ahí me parece que debe quedar claro que solamente debes tener una nacionalidad, que es la mexicana”.
El respaldo jurídico
La iniciativa la redactó la Consejería Jurídica del Ejecutivo Federal con Luisa María Alcalde Luján al frente. Y contó con la asesoría del ministro en retiro Arturo Zaldívar, uno de los juristas más importantes del país.
Es una reforma con solidez técnica y política.
La ruta legislativa
La iniciativa entra al Congreso. Se discute en comisiones. Se vota en la Cámara de Diputados. Después pasa al Senado como cámara revisora.
Por tratarse de reforma constitucional, también requiere ratificación de los congresos estatales.
Y ya vamos a ver quién vota a favor y quién en contra, como dijo la propia presidenta. Es la mejor prueba política para definir quién está con el pueblo mexicano y quién con los operadores del extranjero.
La lectura política
Frente a operadores como Cabeza de Vaca, la presidenta Sheinbaum sostiene la línea firme. Sin operadores del extranjero en el poder mexicano. Sin lealtades duales para quienes gobiernan al pueblo. Sin puertas abiertas a la injerencia estructural.
Y el pueblo mexicano lo respalda con 71.1% de aprobación en la última encuesta de SDP, mientras el PRIAN entreguista se descompone en su irrelevancia electoral estructural.
