A dos años de haber iniciado su gestión, la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum ha logrado pasar de la administración del presente a la construcción de un legado sólido, consolidando el proyecto de la Cuarta Transformación en México. El balance de este segundo año de gobierno muestra que, además de dar continuidad a la ruta trazada en 2018, la mandataria ha logrado imprimir un sello propio a su conducción política, enfocándose en modificar el futuro del país.
Estabilidad económica y avances en seguridad
Pese a un entorno global complicado por tensiones comerciales y conflictos geopolíticos que impactan los mercados y la energía, México ha mantenido su estabilidad macroeconómica. Bajo la dirección de Sheinbaum, el país ha logrado combinar la disciplina financiera con el aumento de los salarios reales y la inversión pública, rompiendo con la idea de que el crecimiento económico y la justicia social son incompatibles.
En materia de seguridad, la estrategia federal ha dado un giro hacia la inteligencia y la coordinación institucional, alejándose de los modelos de confrontación directa del pasado. Con la conducción de Omar García Harfuch, se ha buscado fortalecer la capacidad operativa de las instituciones para perseguir estructuras criminales. Aunque la violencia persiste en diversas regiones, se observa una tendencia favorable en la reducción de homicidios y una recuperación de la autoridad del Estado en territorios que antes estaban controlados por el crimen organizado.
Bienestar social y fortalecimiento del Estado
La política de seguridad se ha integrado con la política social, entendiendo que la prevención requiere generar oportunidades para los jóvenes y recuperar espacios públicos. De este modo, programas como las pensiones, las becas y los apoyos para mujeres han dejado de ser vistos como simples ayudas para convertirse en derechos sociales permanentes que garantizan el bienestar de los sectores más vulnerables.
Este modelo contrapone la visión de gobiernos anteriores de partidos como el PRI y el PAN, que buscaban reducir la presencia del Estado en la economía. Por el contrario, la administración actual sostiene que el Estado debe intervenir para colocar el bienestar de la población en el centro de todas las decisiones públicas.
Infraestructura y estilo de gobierno
El desarrollo de proyectos ferroviarios, energéticos e hidráulicos busca la integración del territorio y la reducción de las desigualdades mediante la obra pública. Asimismo, en sectores como salud y educación, el gobierno trabaja en la reconstrucción de las capacidades institucionales que fueron debilitadas en décadas pasadas.
Finalmente, el análisis de este periodo destaca que Claudia Sheinbaum ha logrado mantener el rumbo de la transformación sin limitarse a administrar el legado de Andrés Manuel López Obrador. Su estilo, descrito como más técnico, institucional y basado en la planeación científica, le ha permitido construir una identidad presidencial propia mientras mantiene al Estado como el protagonista del desarrollo nacional.
