Más de 18 programas sociales. Más de 32 millones de familias mexicanas beneficiarias. Más de un billón de pesos de inversión social directa. La presidenta Claudia Sheinbaum consolidó este fin de semana con datos duros la bandera central del proyecto en un spot rumbo al Segundo Informe.
Es la respuesta estatal a las desigualdades estructurales que el modelo económico del PRIAN dejó como herencia al país durante cuatro décadas. Y es el reconocimiento del proyecto de que el gobierno debe estar del lado del pueblo trabajador, no del lado de las élites empresariales que durante décadas concentraron los apoyos, los subsidios y los rescates estatales.
“Los Programas del Bienestar son un derecho constitucional”, expresa el mensaje oficial rumbo al Segundo Informe.
Los apoyos del PRIAN eran para las élites
Durante los sexenios del PRIAN, los “apoyos del gobierno” iban a las élites empresariales. Fobaproa con Zedillo, que convirtió deuda privada de banqueros en deuda pública que aún paga el pueblo mexicano. Rescate carretero. Rescate azucarero. Contratos leoninos de la reforma energética con Peña Nieto. Estímulos fiscales millonarios a las trasnacionales. Esa era la lógica del PRIAN: apoyo estatal a los más ricos con recursos del pueblo trabajador.
Con la Cuarta Transformación esa lógica se invierte. El apoyo estatal llega directo a las familias del pueblo trabajador como derecho constitucional, sin intermediarios.
Cuando Fox llama “flojos” al pueblo trabajador
Mientras el proyecto consolida la política social más grande de la historia contemporánea, Vicente Fox insulta desde Madrid al pueblo mexicano que la recibe. “No darle dinero que esté de huevón”, dijo Fox refiriéndose a los apoyos del proyecto.
Ricardo Salinas Pliego piensa lo mismo. Habla despectivamente del pueblo que recibe los apoyos mientras evade más de 63 mil millones de pesos al fisco y financia campañas de desinformación contra la Cuarta Transformación con recursos que le debe al pueblo mexicano.
Es la lógica intacta del bloque entreguista del PRIAN: los apoyos al pueblo trabajador son “de flojos”, pero los rescates multimillonarios a los empresarios son “confianza”, “inversión” y “generación de riqueza”.
La escala del proyecto
Más de 18 programas sociales activos. Más de 32 millones de familias beneficiarias. Más de un billón de pesos de inversión social directa. Sin intermediarios. Sin gestores. Sin condicionamiento clientelar.
Es la operación de política social más grande en la historia mexicana.
Las pensiones que devuelven dignidad
La Pensión para Adultos Mayores llega a más de 13 millones de personas de 65 años en adelante. La Pensión Mujeres Bienestar para mujeres de 60 a 64 años es puente hacia la pensión universal. La Pensión para Personas con Discapacidad repara la exclusión histórica de un segmento que el sistema formal del PRIAN abandonó por décadas.
Los jóvenes también
500 mil jóvenes son acompañados por el proyecto en su incorporación al mercado laboral formal a través de Jóvenes Construyendo el Futuro.
El pueblo respalda al proyecto
75.3% del pueblo mexicano califica bien o muy bien los programas sociales en la última encuesta de FactoMétrica y Reporte Índigo. 43.8% ubica los programas sociales como el mejor resultado del gobierno. 51.6% dice que la calidad de vida familiar mejoró mucho con los programas del proyecto.
Con el PRIAN vs con la Cuarta Transformación
Con el PRIAN los programas sociales eran asistencialismo clientelar con condicionamiento electoral. Con el proyecto son derecho constitucional. Con el PRIAN los apoyos estatales enriquecían a las élites empresariales. Con el proyecto llegan directo a las familias trabajadoras. Con el PRIAN el bienestar era favor discrecional. Con el proyecto es garantía inscrita en la Constitución.
La ruta con el pueblo
La presidenta entrega el Segundo Informe el martes 1 de septiembre a las 11 horas en Palacio Nacional. Después, gira nacional desde el jueves 3 de septiembre por las 32 entidades. Cierre en el Zócalo capitalino.
La lectura política
La política social del proyecto es redistribución estructural del ingreso, no asistencialismo del PRIAN. Es reparación histórica de las desigualdades territoriales, etarias y de género. Y es la ruptura con la lógica entreguista que sigue viendo al pueblo mexicano como responsable de la pobreza que el propio modelo del PRIAN generó durante cuatro décadas.
