La presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo que la injerencia de otros países en Sinaloa afectó la seguridad del estado, provocando un repunte en la violencia. Según la mandataria, esto ocurrió tras la captura de un líder del narcotráfico, lo que derivó en la fractura de una organización criminal.
Durante su intervención en La Mañanera del Pueblo, la titular del Ejecutivo explicó que estas acciones externas no ayudan a las instituciones mexicanas, sino que terminan por restarle fuerza. Al respecto, la presidenta afirmó:
“Está demostrado que una injerencia, una intervención, no fortalece las instituciones nacionales de seguridad o de otro tipo; al contrario, las debilita”
Contexto de la situación en Sinaloa
Sheinbaum utilizó el caso de Sinaloa para ilustrar su punto, mencionando que, antes de la detención de uno de los capos, la entidad registraba menos de un homicidio al día. Sin embargo, la captura causó la división de un grupo delictivo y, como consecuencia, un aumento en los hechos violentos.
Aunque la presidenta admitió que todavía hay niveles de criminalidad considerables, señaló que la situación se ha logrado controlar en comparación con los datos que se tenían al inicio de su gestión en octubre.
Estrategia de seguridad y soberanía
La mandataria fue enfática al aclarar que la captura de delincuentes continuará, pero insistió en que cualquier dato que entregue un gobierno extranjero debe pasar primero por las instituciones de México para ser procesado. Reiteró que la meta de su Gabinete de Seguridad es reducir la violencia mediante un modelo centrado en la inteligencia, la investigación, el fortalecimiento de las instituciones y la atención a las causas.
Finalmente, Sheinbaum subrayó que México seguirá trabajando de la mano con otras naciones, pero siempre bajo un esquema de “coordinación sin subordinación”.
“Cooperación para el desarrollo, no la injerencia, y lo sostengo”
