La presidenta Claudia Sheinbaum firmó este 7 de octubre, en la mañanera del pueblo, el decreto de reforma constitucional que prohíbe la doble nacionalidad a quienes aspiren a la Presidencia de la República, a una gubernatura o a la Jefatura de Gobierno. El decreto se publica esta tarde en el Diario Oficial de la Federación (DOF) y entrará en vigor a partir del proceso electoral de 2028.
“A partir del 2028, quien quiera postularse al cargo de gobernador o gobernadora, jefa de gobierno, jefe de gobierno, presidenta o presidente de la República, solo puede ser mexicano. De eso se trata este decreto”, expresó Sheinbaum.
Un candado para quien quiera gobernar
Con esta frase, la presidenta Sheinbaum resumió el alcance de una reforma que ella misma envió al Congreso a finales de agosto y que ya fue aprobada por la Cámara de Senadores, la Cámara de Diputados y 22 legislaturas locales. La ruta fue completa: iniciativa, comisiones, pleno, congresos estatales y declaratoria de constitucionalidad.
Lo que cambia en la Constitución
El decreto reforma tres artículos: el 82, que fija los requisitos para ser presidente; el 116, sobre las gubernaturas; y el 122, que regula la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México. En los tres casos, la regla es la misma: una sola nacionalidad, la mexicana.
Cómo funcionará
La consejera jurídica del Ejecutivo Federal, Luisa María Alcalde Luján, explicó que quien tenga otra nacionalidad deberá renunciar a ella antes de registrarse ante el Instituto Nacional Electoral (INE), de tal manera que únicamente conserve la mexicana. La renuncia aplica solo a quienes busquen encabezar uno de estos cargos.
En unas semanas se emitirán las disposiciones reglamentarias que precisen el trámite y las autoridades involucradas, que no se limitarán a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), sino que incluirán a las de los países de los que se tiene la otra nacionalidad.
Los requisitos que siguen vigentes
El artículo 82 mantiene el resto de las condiciones para ser presidente: ser mexicano por nacimiento, tener 35 años cumplidos al tiempo de la elección, haber residido en el país el año anterior a la elección, no ser ministro de culto y no estar en servicio activo en las fuerzas armadas ni la Guardia Nacional seis meses antes de la votación. Tampoco podrá registrarse quien tenga o haya tenido en los últimos tres años un vínculo matrimonial o de parentesco, en los grados que marca la Constitución, con la persona que encabece el Ejecutivo Federal.
Una regla para todas y todos
La senadora de Morena Cecilia Guadiana, quien nació en Estados Unidos hace 31 años de padres mexicanos y ha vivido en México toda su vida, afirmó que no renunciará a su nacionalidad estadounidense porque no buscará la gubernatura de Coahuila. Su caso muestra el alcance de la reforma: la renuncia se pide únicamente a quien quiera registrarse como candidata o candidato, y la regla se aplica igual para todos, incluso dentro de la coalición de gobierno.
La lectura política
Cuando la presidenta Sheinbaum envió la iniciativa, el dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, advirtió que sería un enorme retroceso en los derechos humanos de millones de ciudadanos. Hoy la reforma ya es parte de la Constitución, con el aval de las y los legisladores federales y de 22 congresos estatales. Ese es el contraste: mientras el PRIAN se quejaba, la Cuarta Transformación construyó las mayorías para que quien aspire a gobernar México lo haga con una sola bandera y con el interés de la nación por encima de cualquier otro.
