La presidenta Claudia Sheinbaum mantiene un respaldo ciudadano del 70%, una cifra que supera la popularidad registrada por el expresidente Andrés Manuel López Obrador al cumplir su segundo año de gestión. A pesar de este alto nivel de aprobación, la mandataria enfrenta diversas movilizaciones sociales que exigen atención en temas específicos como salarios, seguridad y salud.
Aunque el gobierno federal ha destacado la cercanía con la población, distintos grupos han salido a las calles para manifestar sus inquietudes. Entre los sectores que han realizado protestas se encuentran maestros, agricultores, transportistas, personal de salud y jóvenes, quienes han planteado demandas relacionadas con el desabasto de medicinas, mejoras salariales y la seguridad en las carreteras.
Postura de la presidenta ante las protestas
La presidenta ha sostenido que no existe una ruptura entre la ciudadanía y su administración. Al respecto, la mandataria ha señalado que, si bien existen problemas que deben atenderse, no se trata de un descontento social generalizado.
“En México no hay problemas, bueno, sí hay muchos problemas, pero los atendemos, pero no hay un asunto que tenga que ver con un descontento social, no existe eso. Hay ciertos grupos que no están de acuerdo con medidas y se les atiende”
En casos como las marchas de jóvenes, la presidenta vinculó estas acciones con intereses de la oposición, señalando que sectores como el PRI y el PAN han intentado utilizar estas movilizaciones con fines políticos.
Demandas de sectores específicos
Diversos grupos han mantenido sus exigencias durante este periodo de gobierno:
- Sector salud: Trabajadores del IMSS han protestado por la falta de medicamentos e insumos, así como por mejores condiciones salariales.
- Educación: Miembros de la CNTE han realizado plantones exigiendo cambios en la reforma educativa y la Ley del ISSSTE.
- Campo y transporte: Agricultores han manifestado su inconformidad con la reforma a la Ley de Aguas, mientras que transportistas han pedido mayor seguridad en las autopistas.
Expertos señalan que estas tensiones son comunes tras el primer año de gobierno, cuando termina el periodo de mayor aceptación inicial. Estas dinámicas sociales serán un factor relevante de cara a las elecciones intermedias de 2027, donde se evaluará la continuidad del proyecto político actual.
