La administración de la presidenta Claudia Sheinbaum ha iniciado una estrategia para captar recursos de bancos de desarrollo internacionales, buscando reactivar la economía mexicana en un contexto de bajo crecimiento. En los últimos meses, el gobierno ha establecido contacto con estas instituciones para financiar proyectos clave sin afectar las finanzas públicas.
Compromisos financieros concretos
Esta semana, la presidenta del Banco Europeo de Inversiones (BEI), Nadia Calviño, se reunió con Sheinbaum en Palacio Nacional y anunció una movilización de 3.000 millones de euros para México. Este compromiso se suma a los del Banco de Desarrollo para América Latina y el Caribe (CAF), que destinó 300 millones de dólares al sector eléctrico, y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que extendió una línea de crédito por 25.000 millones de dólares para el Plan México.
“Nosotros les planteamos que lo que nos interesa más en términos del financiamiento no es al Gobierno, sino a las empresas privadas europeas o de otras nacionalidades que quieran invertir en México, incluso empresas mexicanas”, mencionó Sheinbaum tras la visita de Calviño.
Búsqueda de inversión privada
El objetivo es utilizar el financiamiento multilateral como garantía para atraer capital privado, mitigando la desconfianza del sector empresarial. Los bancos también buscan inversionistas que colaboren en proyectos mixtos. “Ofrecemos a CAF como una plataforma para interactuar con los gobiernos y para promover el comercio y la inversión”, comentó el presidente de CAF, Sergio Díaz-Granados, en un congreso empresarial en Ciudad de México.
El consultor financiero Jorge Sánchez Tello explica: “El financiamiento multilateral funciona bajo un efecto multiplicador o mitigador de riesgos. Cuando un organismo como el Banco Mundial o el BID respalda y audita técnicamente un proyecto de infraestructura, eleva la certidumbre jurídica y reduce la prima de riesgo para los inversionistas privados”.
Cambio de política frente a la administración anterior
Este acercamiento marca un cambio respecto al gobierno anterior de Andrés Manuel López Obrador, quien mantuvo a los bancos multilaterales al margen de los grandes proyectos, financiados con presupuesto público. López Obrador rechazó en su momento las propuestas de estas entidades. “No me gusta mucho el modito de que se pongan de acuerdo y quieran imponernos sus planes”, dijo en 2020 sobre una iniciativa del BID.
Frente a un escenario económico más ajustado, Sheinbaum busca ahora el regreso de estos capitales. “La administración actual está haciendo un giro pragmático: entiende que el espacio fiscal es estrecho y que aliarse con la banca de desarrollo internacional no es perder soberanía, sino apalancar el desarrollo de forma inteligente”, apunta Sánchez Tello.
Medidas para generar confianza
La gestión actual también ha implementado acciones para disipar las preocupaciones del sector privado, como la modificación del marco para la elección de jueces y la instrucción a Hacienda para que el Servicio de Administración Tributaria (SAT) relaje sus métodos de inspección frente a las empresas.
Calviño señaló que México había evitado históricamente utilizar este tipo de financiación, pero que ahora se abre una nueva etapa. “Pero ahora se abre una nueva etapa en las relaciones y nosotros, desde el Banco Europeo de Inversiones, vamos a poner la financiación y el apoyo técnico para reforzar la alianza”, mencionó.
