Sheinbaum aclara que 250 agentes de EU en México operan bajo leyes nacionales y supervisión federal

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo afirmó que los cerca de 250 agentes de inteligencia y seguridad de Estados Unidos acreditados en México están sujetos a la Constitución, la Ley de Seguridad Nacional y la supervisión permanente del Gobierno federal. Durante su conferencia matutina, explicó que su presencia no es discrecional, ya que cada solicitud y perfil es revisado por un comité del Gabinete de Seguridad.

Sheinbaum detalló que, una vez autorizados, los agentes deben limitarse a las actividades establecidas en su acreditación y presentar mensualmente un informe sobre sus tareas, gestiones y contactos en el país. “Hay alrededor de 250 agentes en México”, señaló, y sostuvo que la gran mayoría cumple con las leyes nacionales. No obstante, precisó que cualquier funcionario estadounidense que actúe sin informar a las autoridades mexicanas comete una irregularidad que debe investigarse.

Colaboración sin cesión de soberanía

La mandataria insistió en que la cooperación con Washington no permite que las agencias estadounidenses realicen operativos, detenciones o investigaciones por cuenta propia, ni que apliquen leyes de Estados Unidos en territorio mexicano. El gobierno federal busca establecer una división clara: México intercambia información y recibe cooperación técnica, pero las decisiones y operaciones de seguridad corresponden exclusivamente a las instituciones mexicanas.

Sheinbaum explicó que los perfiles de los agentes acreditados son analizados previamente y sus actividades quedan bajo mecanismos de supervisión del Estado mexicano. La Embajada de Estados Unidos debe informar a las autoridades nacionales sobre su personal de seguridad, y los agentes están obligados a reportar mensualmente sus actividades ante dependencias federales, estatales o municipales.

Marco legal y restricciones

La Ley de Seguridad Nacional establece que los agentes extranjeros solo pueden realizar tareas de enlace para intercambio de información, según su acreditación. Se les prohíbe ejercer facultades reservadas a las autoridades mexicanas o ejecutar leyes extranjeras en el país. La legislación también impide que realicen o induzcan detenciones, allanamientos u otras conductas contrarias a la Constitución, y solo pueden portar armas con autorización de la Secretaría de la Defensa Nacional.

Sheinbaum subrayó que estos controles permiten mantener la colaboración bilateral sin ceder atribuciones del Estado mexicano ni aceptar intervenciones que afecten la soberanía nacional.

Irregularidades en Chihuahua

La presidenta informó que el caso donde se detectó a agentes estadounidenses sin conocimiento previo del Gobierno federal ocurrió en Chihuahua. “La gran mayoría lo cumple; el problema es que sí hay agentes que no informan al Gobierno de México, y donde lo tenemos detectado fue en Chihuahua”, expresó. Recordó que la participación de funcionarios extranjeros en seguridad debe pasar por la Secretaría de Relaciones Exteriores, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y el Gabinete de Seguridad. Ningún gobierno estatal, sin importar su partido, puede permitir la intervención de agencias extranjeras sin autorización federal.

Sheinbaum dejó claro que México no acepta la participación directa de agentes extranjeros en operativos. La colaboración puede incluir intercambio de inteligencia o uso de equipos especializados, pero siempre a petición y bajo conducción del gobierno mexicano.

Sin inmunidad y supervisión continua

El marco jurídico nacional establece que los agentes extranjeros no tienen inmunidad si cometen delitos o ejercen funciones reservadas a las autoridades mexicanas. Ante incumplimientos, México puede solicitar su retiro del país o aplicar sanciones previstas en las leyes nacionales. La supervisión corresponde al gobierno federal, que vigila el cumplimiento de obligaciones legales y acuerdos bilaterales.

Sheinbaum descartó pedir la salida generalizada de los 250 agentes, porque la mayoría está acreditada y cumple los procedimientos, y consideró que una medida así provocaría un conflicto innecesario con Washington. No obstante, advirtió que mantener una buena relación no implica silencio ante irregularidades. “Hay que buscar coordinación sin agachar la cabeza”, afirmó, y señaló que México seguirá colaborando en temas como tráfico de drogas y combate al crimen organizado, pero con reglas claras y bajo control de las instituciones mexicanas. La posición del gobierno es mantener cooperación, respeto y reciprocidad con Estados Unidos, sin confrontaciones ni subordinación.

Por Reportajes

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