La presidenta Claudia Sheinbaum desmintió este miércoles con firmeza en la mañanera la portada del diario Reforma, que tituló “Censuran a radio y TV; van por prensa y redes”. La mandataria proyectó la portada en pantalla y expuso, con datos concretos, la operación mediática detrás de la narrativa: los lineamientos ni siquiera están emitidos, se publicaron para consulta pública y la ley se aprobó hace meses dialogando con la propia Cámara de Radio y Televisión. “Es absolutamente falso. No hay censura ni va a haber censura”, expresó.
“Es absolutamente falso que el objetivo del gobierno sea censurar. Es garantizar los derechos de las audiencias”, expresó la presidenta Claudia Sheinbaum.
La portada de Reforma en la mira
Aquí va la operación mediática al desnudo. Reforma tituló su portada del 29 de julio con “Censuran a radio y TV; van por prensa y redes”. La presidenta la proyectó en la mañanera y la desmontó con hechos:
- Los lineamientos NO están emitidos. Están a consulta pública hasta el 21 de agosto.
- La ley se aprobó hace meses dialogando con la Cámara de Radio y Televisión.
- La prensa escrita NO está incluida en la regulación.
- Las plataformas digitales NO están incluidas en la regulación.
“Ni siquiera se han emitido, se publicaron para consulta, entonces es absolutamente falso que el objetivo del gobierno sea censurar”, expresó la presidenta.
Los antecedentes que Reforma no cuenta
La Cámara de Radio y Televisión, que agrupa a las empresas concesionarias del sector, participó en la construcción de la reforma. No fue un decreto impuesto ni una regulación diseñada a espaldas de los medios. Fue un proceso de diálogo institucional con quienes hoy Reforma pretende presentar como víctimas. La mandataria fue directa: “Con acuerdo de la Cámara de Radio y Televisión, esa ley se aprobó dialogando con la Cámara”.
El sentido real de los lineamientos
La regulación establece obligaciones básicas que cualquier país democrático contempla:
- No difundir información falsa o descontextualizada.
- Distinguir entre noticia, opinión y publicidad.
- Garantizar el derecho de réplica.
- Contar con un Código de Ética.
- Designar personas defensoras de las audiencias.
- Ofrecer accesibilidad a personas con discapacidad.
Ninguna de estas obligaciones es censura. Es la responsabilidad editorial mínima que cualquier medio profesional debería asumir. Lo que Reforma llama “censura” es, en realidad, la exigencia de veracidad y responsabilidad frente a la audiencia.
Los candados contra el uso político
La presidenta fue clara sobre los mecanismos de protección a la libertad crítica. “Habrá candados para que una crítica incómoda al gobierno no pueda ser interpretada como una violación a la audiencia”, expresó. Y agregó una precisión clave: “Ni siquiera es el gobierno, son las audiencias, es el pueblo, es la gente, es la ciudadanía que pueda tener un espacio para decirle ‘oye, quiero mejorar el derecho a la información'”.
La consulta pública abierta
Del 27 de julio al 21 de agosto todos pueden participar en la definición de los lineamientos finales. La consulta está abierta a:
- Audiencias (ciudadanía general).
- Concesionarios (empresas de radio y televisión).
- Academia.
- Organizaciones civiles.
- Radios comunitarias, indígenas y afromexicanas.
El sitio oficial es portal.crt.gob.mx/consultapublica. El tema de las multas, señalado por la presidenta como uno de los más polémicos, forma parte de los ejes que se discuten con la sociedad.
La lectura política
Reforma es propiedad de la familia Junco, que durante décadas construyó su influencia mediática al lado del régimen del PRIAN. En pleno sexenio de Peña Nieto, el diario recibió millones de pesos en publicidad oficial y contratos gubernamentales que hoy conviene silenciar. La operación de portada de este miércoles se enmarca en la línea editorial que la derecha mediática ha sostenido desde el arranque del sexenio: convertir cualquier regulación de mínimos éticos en censura autoritaria.
Lo que Reforma llama “censura” es lo mismo que ocurre en países con democracias consolidadas: obligaciones mínimas de veracidad, distinción entre noticia y opinión, y derecho de réplica. Nada nuevo. Nada extraordinario. Nada autoritario. Solo derechos elementales de las audiencias que el PRIAN mediático prefiere que no existan.
El derecho constitucional del pueblo
La presidenta cerró con la frase que resume la disputa. “El derecho a la información veraz es un derecho constitucional del pueblo de México”. La discusión no es entre gobierno y medios. Es entre el derecho ciudadano a información honesta y la voluntad de la derecha mediática de conservar su capacidad de manipular sin rendir cuentas.
La defensa del proyecto
Mientras el Reforma opera desde la trinchera del PRIAN mediático, la presidenta Sheinbaum sostiene con firmeza la línea del proyecto humanista: derechos ciudadanos garantizados, libertad de crítica plena, responsabilidad editorial exigible y consulta pública abierta. La derecha entreguista y sus operadores mediáticos pueden seguir titulando lo que quieran. La realidad institucional del país habla por sí misma.
