La presidenta Claudia Sheinbaum consolidó este jueves un acto de justicia histórica que exhibe con brutal claridad el desastre estructural que dejó el PRI. La FGR detuvo al exgobernador de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero, por el ocultamiento de evidencias sobre la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa. Es el paso 2 de una cadena de responsabilidades que ya cobró a Jesús Murillo Karam, exprocurador de Peña Nieto y arquitecto de la fabricación de la “verdad histórica” con la que el PRI pretendió sepultar el caso. Y es el cumplimiento del compromiso sostenido con las madres y padres de familia que durante casi 12 años caminaron con dignidad frente a un sistema que operó para desaparecer a sus hijos y encubrir el crimen.
“El compromiso con las madres y padres de familia se mantiene firme. Continuamos trabajando para saber dónde están los estudiantes”, expresó la presidenta Claudia Sheinbaum.
El PRI operó para desaparecer a los 43
Aquí va la brutal realidad histórica que la derecha entreguista quisiera enterrar. La Comisión para la Verdad y Acceso a la Justicia del Caso Ayotzinapa determinó que fue un crimen de Estado. Con participación de autoridades de todos los niveles:
- Federal: bajo el gobierno de Enrique Peña Nieto (PRI-PVEM).
- Estatal: bajo el gobierno de Ángel Aguirre en Guerrero.
- Municipal: bajo el alcalde perredista José Luis Abarca en Iguala (aliado del PRD-Alianza priista).
Y grupos criminales operando en coordinación con estas estructuras del propio Estado del PRI. No fue un accidente. No fue un caso aislado. Fue el resultado sistémico de la corrupción estructural del régimen que la derecha entreguista defendía durante décadas.
La “verdad histórica” del calderonismo residual y del peñismo
Y aquí va el detalle demoledor. Jesús Murillo Karam, exprocurador general de la República durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, construyó la llamada “verdad histórica”: una narrativa fabricada que pretendía cerrar el caso con la versión de que los normalistas fueron incinerados en el basurero de Cocula. Todo mentira. Todo encubrimiento. Todo operación política para proteger las estructuras estatales involucradas.
El PRI sostuvo esa mentira durante años. Los medios corporativos (Reforma, El Universal, Milenio, Televisa, TV Azteca) la propagaron como verdad. Los intelectuales orgánicos de la derecha la defendieron en columnas y en foros. Fue la operación de encubrimiento más grande de la historia reciente. Y Ángel Aguirre fue parte esencial de esa cadena.
La ruta de la justicia con la 4T
Bajo el proyecto humanista se ha desmontado esa mentira estructural pieza por pieza:
- 2018 en adelante: comisión para revisar el caso a fondo.
- 2022: Comisión para la Verdad determina que fue un crimen de Estado.
- Agosto de 2022: Jesús Murillo Karam detenido por su participación en el encubrimiento.
- 6 de agosto de 2026: Ángel Aguirre Rivero detenido por ocultamiento de evidencias.
Y la investigación continúa. Hay más responsables que caerán. Hay más eslabones de la cadena del sistema PRIAN que deben rendir cuentas.
El nuevo modelo de investigación
La FGR bajo la Cuarta Transformación ha implementado un nuevo modelo de investigación que rompe con la lógica del espectáculo mediático que caracterizó al PRIAN:
- Reanálisis técnico de las actuaciones existentes.
- Nuevos actos de investigación con evidencia integrada.
- Órdenes de aprehensión con sustento probatorio verificable.
- Coordinación institucional entre FGR, Comisión para la Verdad y otras instancias.
Es la investigación técnica al servicio de la justicia humanista, no de la protección de las élites políticas.
La reforma judicial como respaldo estructural
Y aquí va otro pilar del proyecto humanista. La reforma al Poder Judicial impulsada por la Cuarta Transformación cierra la puerta a las liberaciones fabricadas como el “sabadazo” que soltó al R1 en 2022 o los amparos técnicos que durante años protegieron a los responsables de Ayotzinapa. Sin esa reforma, Aguirre podría escaparse mañana con un juez del régimen anterior. Con la reforma humanista, la justicia camina paso a paso hasta el final.
El compromiso sostenido con las familias
Nuestra presidenta ha sostenido reuniones directas con las madres y padres de los 43 desde el arranque del sexenio. Es lo que ningún sexenio del PRIAN hizo. Peña Nieto los mandó a Cocula con mentiras. Calderón (antes) los ignoró. Con la 4T bajo la presidenta Sheinbaum, las familias son recibidas en Palacio Nacional con dignidad y con compromiso concreto de resultados.
Los 43 eran del pueblo trabajador
Y aquí va lo que jamás debe olvidarse. Los 43 normalistas eran hijos del pueblo trabajador. Estudiantes campesinos que se preparaban para ser maestros rurales en comunidades pobres de Guerrero y de todo el país. Su desaparición fue también un ataque al proyecto educativo del pueblo mexicano. Contra las escuelas rurales normales. Contra el derecho de las comunidades campesinas a formar a sus propios maestros con identidad social y compromiso comunitario.
Fue el gobierno del PRI atacando al pueblo trabajador en su cara más vulnerable: sus jóvenes formándose para servir a las comunidades.
La memoria como acción política
La justicia por los 43 no es solo un acto procesal. Es un acto de memoria histórica. Es el reconocimiento de que hay víctimas del sistema PRIAN que merecen ser recordadas y honradas. Es la reafirmación del compromiso del proyecto humanista con quienes fueron sacrificados por el régimen entreguista.
La ruta pendiente
La presidenta Sheinbaum ha sido clara. La detención de Aguirre no cierra el caso. Faltan más responsables. Falta lo central: saber dónde están los 43 estudiantes. Cada paso de la ruta se dará con la solidez técnica del nuevo modelo de investigación y con la firmeza política del proyecto humanista. Sin descanso hasta la verdad plena. Con el pueblo trabajador siempre al centro.
