La presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo una reunión con el historiador y economista británico Niall Ferguson en Palacio Nacional, un encuentro que ha generado expectación por lo improbable de la conversación entre dos figuras con posturas ideológicas marcadamente distintas. La cita ocurrió el viernes pasado y fue confirmada por la mandataria a través de sus redes sociales, donde publicó una fotografía acompañada por Diana Alarcón, representante de México ante el Banco Mundial.
De acuerdo con la publicación oficial, el diálogo giró en torno al momento histórico que vive México y la relación con Estados Unidos. Sin embargo, los detalles de la plática no fueron revelados, lo que ha alimentado la especulación sobre los temas que pudieron abordar dos personajes que, aunque coinciden en el manejo de la política arancelaria de Donald Trump, discrepan en prácticamente todo lo demás.
¿Quién es Niall Ferguson y por qué es relevante su reunión con Sheinbaum?
Niall Ferguson es un historiador económico de origen escocés, educado en Oxford, donde se doctoró con una tesis sobre la hiperinflación alemana. Ha impartido clases en Oxford, la Universidad de Nueva York y Harvard, donde ocupó una cátedra de historia durante doce años. Actualmente es investigador principal de la Hoover Institution en Stanford, vinculada a figuras como Milton Friedman y Friedrich Hayek, y miembro del Belfer Center de Harvard. Fue nombrado caballero por el rey Carlos III en 2024.
Es autor de obras como El triunfo del dinero y La Gran Degeneración, donde sostiene que las democracias occidentales se estancan por el deterioro institucional y no por falta de recursos. Desde una posición conservadora, Ferguson defiende un gobierno limitado, la apertura de mercados, la disciplina fiscal y el estado de derecho como precondición del desarrollo, posturas que contrastan con la política del actual gobierno mexicano, que ha ampliado el papel del Estado en energía, infraestructura y programas sociales.
Los puntos de encuentro y desencuentro en la conversación
Uno de los temas que pudo haber dado materia a la conversación, según la columna de Valeria Moy, es la tesis de Ferguson sobre una segunda Guerra Fría entre Washington y Beijing, donde las economías intermedias como México tendrían que elegir bando. Este tema resulta particularmente relevante para el país, cuyas exportaciones dependen de Estados Unidos y las cadenas de suministro en gran medida de China.
A pesar de las diferencias ideológicas, Ferguson ha reconocido públicamente logros de la administración de Sheinbaum, como la baja inflación, el aumento en la exportación de bienes electrónicos, la reducción en la tasa de homicidios y la popularidad de la presidenta. También ha sido un crítico severo de la política arancelaria de Donald Trump y ha señalado que la estrategia mexicana de evitar la confrontación directa ha sido acertada.
La columna destaca el valor de la reunión como un ejercicio de escucha activa por parte del gobierno, señalando que un gobierno que solo escucha a quienes coinciden con él pierde información y realidad. La virtud de sentarse con alguien como Ferguson, se argumenta, radica en que obliga a defender las propias posiciones frente a objeciones que no están diseñadas para complacer, generando así conversaciones útiles que combinan el acuerdo en lo inmediato con el desacuerdo en lo estructural.
