Sheinbaum y Fujimori logran acuerdo para restablecer relaciones diplomáticas entre México y Perú

Las presidentas de México y Perú, Claudia Sheinbaum y Keiko Fujimori, alcanzaron un acuerdo para normalizar las relaciones diplomáticas entre ambas naciones, cerrando un conflicto que se había intensificado desde la crisis política peruana de 2022. El pacto, revelado el viernes por la mandataria mexicana, permite a ambos países dejar atrás un periodo de descalificaciones y restablecer la comunicación oficial.

El entendimiento se forjó en las últimas semanas y, sin que ninguna de las partes renuncie a sus posturas originales, da por superado un conflicto heredado de la administración anterior. Sheinbaum destacó que el acuerdo abre una nueva etapa en la relación bilateral, basada en el pragmatismo y el respeto mutuo.

Antecedentes de la ruptura diplomática

La relación bilateral se deterioró en diciembre de 2022, cuando el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador criticó la destitución y encarcelamiento de Pedro Castillo, a quien el Congreso peruano acusó de corrupción y de intentar disolver el parlamento. López Obrador calificó de “espuria” a Dina Boluarte, sucesora constitucional de Castillo, y otorgó asilo a la familia del expresidente peruano. La tensión escaló al punto de que el gobierno de Boluarte declaró persona non grata al embajador mexicano en Lima, Pablo Monroy Conesa, el 20 de diciembre de 2022.

La ruptura definitiva de relaciones se produjo en noviembre de 2025, ya bajo la presidencia de Sheinbaum, cuando Betssy Chávez, ex primera ministra de Castillo, se refugió en la embajada mexicana en Lima para solicitar asilo. México exigió el salvoconducto para Chávez, pero el entonces presidente peruano, José Jerí, lo negó argumentando que ella estaba sujeta a un proceso judicial por conspiración. La sede diplomática mexicana quedó bajo resguardo de Brasil desde enero de 2026.

Detalles del nuevo entendimiento

El acuerdo alcanzado por Sheinbaum y Fujimori incluye la concesión del salvoconducto para Betssy Chávez, quien desde el viernes se encuentra en territorio mexicano. Además, ambas mandatarias coincidieron en que el caso de Pedro Castillo no justificaba mantener un conflicto de mayor magnitud, por lo que decidieron pasar la página manteniendo sus respectivas posturas. Perú, por su parte, permitió la salida de Chávez sin cancelar expresamente su derecho a solicitar su extradición en el futuro.

Este acercamiento representa un giro significativo en la política exterior de México, tradicionalmente reacia a establecer vínculos con gobiernos de derecha. En cuestión de días, el país también estuvo presente, a través de la subsecretaria de Relaciones Exteriores, Raquel Serur, en la toma de posesión del presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, demostrando una estrategia de apertura diplomática.

Dentro de Morena, el movimiento de Sheinbaum es visto como un acierto. Mientras los sectores más duros del partido abogan por mantener distancia con gobiernos de signo contrario, la presidenta ha optado por el pragmatismo, logrando la liberación de Chávez sin avivar el conflicto por Castillo. La normalización de las relaciones con Perú abre oportunidades en los ámbitos empresarial y turístico para ambas naciones.

La señal más relevante del acuerdo, según el análisis, es que el gobierno mexicano supo negociar más allá de sus afinidades ideológicas y a pesar de que el Congreso peruano llegó a declarar persona non grata al expresidente López Obrador. Con este precedente, se abre la posibilidad de que la administración de Sheinbaum logre mejorar las relaciones con otros países de la región como Colombia, Chile y Argentina, independientemente de las diferencias políticas con sus líderes.

Por Reportajes

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Otras noticias interesantes