El partido Morena tiene programado para el mes de septiembre el anuncio de sus candidatos para las 17 gubernaturas que se disputarán en 2027. Este proceso de selección se desarrolla en un escenario de fuertes fricciones y disputas entre los aspirantes en diversas entidades federativas del país.
A pesar de que la dirigencia nacional ha buscado establecer reuniones con los contendientes para exigir el cese de la división y la guerra sucia, los resultados no han sido los esperados. Entre las principales quejas de los morenistas se encuentran acusaciones de que algunos gobernadores utilizan recursos públicos para favorecer a sus sucesores, el uso de estructuras oficiales para recorridos de campaña y la realización de proselitismo con fondos de grupos de poder.
Metodología y control del proceso
La dirigencia nacional ha optado por mantener bajo estricto secreto los detalles de la metodología, las preguntas y las empresas encargadas de realizar las encuestas. Según informaron Ariadna Montiel, líder nacional, y Citlalli Hernández, presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones, el objetivo es evitar un clima de confrontación que afecte los informes de la Presidenta Claudia Sheinbaum.
Actualmente, el registro cuenta con aproximadamente 300 contendientes. Sobre la fecha de los resultados, Montiel señaló:
“¿Cuándo (estarán los resultados)? Pues no vamos a decirlo hasta que suceda. Va a ser sorpresa, para que nos den espacio de actuación y que las cosas nos permitan hacerlas de manera correcta, técnica y políticamente”
. La dirigente también defendió la cohesión del partido al afirmar que “el movimiento está más unido que nunca”.
La decisión final no dependerá exclusivamente de las encuestas, ya que la dirigencia considerará la opinión de la presidenta Claudia Sheinbaum, el perfil de los punteros y las recomendaciones de las instituciones de seguridad respecto a posibles vínculos con actos ilícitos.
Conflictos regionales y focos rojos
El proceso presenta desafíos importantes en varios estados, considerados “focos rojos” por la intensidad de las disputas, tales como Michoacán, Zacatecas, Tlaxcala, Campeche, Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Guerrero y Sinaloa. Además, existen tensiones con los aliados del PVEM y el PT en diversas entidades.
En Zacatecas, la pugna se concentra entre Ulises Mejía y Verónica Díaz, situación que se complicó tras un incidente vial que involucró a la senadora Geovanna Bañuelos, a quien se le atribuyó un intento de desestabilización. Por otro lado, en Tlaxcala, el diputado Raymundo Vázquez denunció una presunta “elección de Estado” en favor de Alfonso Sánchez García, señalando el uso de recursos públicos por parte de la gobernadora local.
En Nuevo León, las diferencias se presentan entre los grupos de Waldo Fernández y Tatiana Clouthier, mientras que en San Luis Potosí la definición sigue pendiente debido a la necesidad de encontrar un perfil que no genere sombras sobre la administración estatal actual. En Baja California, la tensión política entre la gobernadora Marina del Pilar y el líder del PT, Jaime Bonilla, también marca el ritmo de la contienda interna.
