La operación anti-mexicana de Alito: va a Estados Unidos  a “acusar” a funcionarios mexicanos sin pruebas, mientras que en México está siendo investigado por desviar 83.5 millones de pesos

La presidenta Claudia Sheinbaum le puso nombre a la operación de Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas en Washington. “El nivel más bajo de creer en México”. Es la definición precisa del líder del PRI que gasta dinero mexicano para pedir a Estados Unidos que sancione a funcionarios electorales mexicanos.

Un dirigente partidista mexicano operando contra su propio país ante el gobierno estadounidense. Es la traición a la patria hecha estrategia política del PRI de Alito.

“¿Qué mexicano, imagínense, es presidente de un partido político y va y presenta una denuncia en Estados Unidos para pedir que quiten visas?”, expresó la presidenta Claudia Sheinbaum.

El pequeño conspirador

Alito Moreno se ha convertido en operador político de Washington contra México. Cinco viajes a la capital estadounidense desde el arranque del sexenio. Febrero y agosto de 2025. Febrero, mayo y agosto de 2026.

En cada uno de esos viajes ha operado ante congresistas estadounidenses, funcionarios del Departamento de Estado y organismos internacionales para pedir acciones contra México. Es la definición literal de operador político extranjero contra su propio país.

La cronología de la traición

  • Septiembre 2025: Alito se reúne por primera vez con María Elvira Salazar, congresista republicana afín a Trump y al secretario de Estado Marco Rubio.
  • Febrero 2026: vuelve a verse con Salazar en Washington.
  • Abril 2026: firma contrato de 120 mil dólares al año con la firma Concord Hill Strategies para operar en Washington.
  • Mayo 2026: presenta escritos ante los departamentos de Estado, Justicia y Tesoro estadounidenses pidiendo que declaren a Morena “organización terrorista”.
  • Agosto 2026: presenta denuncia contra tres consejeros del INE pidiendo que Estados Unidos les cancele las visas por haber ordenado retirar publicaciones del PRI que llamaban “narcogobierno” a Morena.

La definición precisa de la presidenta

Nuestra presidenta puso las palabras que resumen la operación de Alito. “Es el nivel más bajo de creer en México. Ya no cree en México ni en los mexicanos, la verdad”. Y agregó una pregunta que interpela al PRI histórico. “Imagínense qué dirían los priistas de hace ya no mucho, 10 años, de lo que está haciendo el presidente del PRI, yendo a Estados Unidos a pedir que quiten visas”.

Es la contradicción central que exhibe la miseria política del Alito de hoy frente al PRI histórico.

Del PRI de las instituciones al PRI de Alito

Aquí va la memoria histórica que exhibe la degradación estructural del partido.

El PRI durante décadas construyó las instituciones del México moderno. Fundó la CFE, Pemex, el IMSS, el ISSSTE, la SEP moderna. Consolidó la propiedad social de la tierra. Nacionalizó el petróleo con Cárdenas. Institucionalizó la Revolución Mexicana.

Después el PRI destruyó lo que construyó. Con el neoliberalismo salinista privatizó las empresas estratégicas. Firmó el TLCAN con condiciones asimétricas. Se convirtió en la fábrica de la corrupción estructural moderna.

Pero ninguna transformación del PRI ha sido tan lamentable como la actual bajo Alito Moreno. Un dirigente que entrega la soberanía nacional a Estados Unidos. Un partido cuyo líder pide sanciones extranjeras contra funcionarios electorales mexicanos. Un dirigente que quiere que Washington intervenga en la política mexicana.

El PRI de Alito es títere de la ultraderecha continental. Se fue en contra de todos los principios fundacionales del partido que dice representar.

La respuesta de la presidenta

Nuestra presidenta minimizó el impacto internacional de Alito. “No tiene mucha aquí, pues tampoco creo que tenga mucha allá, la verdad”.

Es la lectura precisa. Alito no tiene credibilidad en México donde no logra pasar del 21% de respaldo. Y tampoco tiene credibilidad real en Estados Unidos donde solo es visto como un operador político menor.

La lógica correcta de un partido

Sheinbaum le recordó a Alito lo básico. “Eres un partido político, pues, ¿qué buscas? Votos para tu partido político. ¿A quién tienes que convencer? Pues a las y los mexicanos”. Es lo elemental que Alito abandonó. Un dirigente partidista debe convencer al pueblo mexicano con propuestas, no pedirle a Washington que actúe contra sus adversarios políticos.

El desafuero pendiente

Y mientras Alito gasta dinero mexicano en Washington, en México enfrenta solicitud de desafuero pendiente por 83.5 millones de pesos. La Fiscalía Anticorrupción de Campeche mantiene la investigación por peculado y desvío durante su gestión como gobernador.

11 terrenos y una casa desaparecieron misteriosamente de sus declaraciones patrimoniales entre 2021 y 2026. Es riqueza inexplicable que el pueblo mexicano tiene derecho a conocer.

La lectura política final

El PRI de Alito Moreno pasará a la historia como la degradación más profunda del partido tricolor. Un partido que se autodenominaba heredero de la Revolución Mexicana convertido en operador de intereses extranjeros contra su propio país.

Es la política humanista de la Cuarta Transformación exhibiendo con claridad la miseria del bloque conservador. Y por eso el pueblo mexicano respalda al proyecto humanista con 71.1% de aprobación mientras el PRI se descompone en su irrelevancia electoral estructural.

Por periodista

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