María Amparo Casar, presidenta de la organización “Mexicanos contra la Corrupción”, exhibió con brutalidad el clasismo estructural de la derecha al declarar en el nuevo programa de Ricardo Salinas Pliego que las becas del pueblo trabajador “disuelven los valores familiares” porque los hijos terminan con más dinero que sus papás.
La declaración se dio en Tolerancia Cero, el nuevo espacio de análisis político de TV Azteca que estrenó este miércoles y que Salinas Pliego habilitó para hostigar al proyecto de la Cuarta Transformación desde el pseudoperiodismo. El programa es conducido por Manuel López San Martín y reúne a Jorge Castañeda, María Amparo Casar y Héctor Aguilar Camín, todos ellos operadores mediáticos históricos de la derecha entreguista.
El clasismo desnudado
La declaración de Casar exhibió sin filtros el desprecio estructural que la derecha mexicana siente por el pueblo trabajador. Que la hija de una familia trabajadora reciba la Beca Rita Cetina y termine con más recursos que sus papás no es una tragedia. Es la única política pública en décadas que rompe la reproducción intergeneracional de la pobreza que el modelo neoliberal del PRIAN convirtió en política de Estado.
Que el hijo de un jornalero pueda estudiar la universidad con Jóvenes Escribiendo el Futuro no disuelve valores familiares. Los consolida. Consolida el valor del esfuerzo, del estudio y de la movilidad social ascendente que las élites vendepatrias siempre quisieron reservar para sus hijos.
Es el clasismo estructural que caracteriza a la derecha mexicana lo que Casar acaba de exhibir en cadena nacional.
Salinas Pliego, el gran clasista
Y aquí va la contradicción demoledora. Ricardo Salinas Pliego es el empresario que se ha enriquecido durante décadas explotando al mismo pueblo trabajador al que ahora desprecia desde su pseudoprograma de análisis.
Sus tiendas Elektra venden refrigeradores, televisiones y muebles al doble o triple de su valor real con créditos abusivos dirigidos al pueblo trabajador. Su Banco Azteca cobra intereses leoninos a familias que no tienen otra opción de acceso al crédito bancario formal. Su Western Union cobra comisiones millonarias a los hermanos migrantes que envían remesas para sostener a sus familias en México.
Salinas Pliego se ha hecho millonario a costa del pueblo trabajador que hoy desprecia desde su programa de televisión. Solo tolera a los pobres cuando lo enriquecen.
El programa Tolerancia Cero
El nombre del programa es cínicamente revelador. Tolerancia Cero de un pseudoperiodismo al servicio de un empresario clasista, racista, deudor y de mala fe. Un programa que reúne a operadores históricos de la derecha entreguista. Un espacio televisivo que evade el fisco más de 63 mil millones de pesos mientras habla de “libertad de expresión”. Un insulto a los verdaderos periodistas del país que trabajan con ética y con compromiso.
Manuel López San Martín ya anticipó en redes que “se van a enojar varios”. Jorge Castañeda agradeció el entusiasmo. Salinas Pliego dio la bienvenida al espacio “donde la libertad de expresión se ejerce y se defiende”. La libertad de exhibir el clasismo estructural sin filtros, más bien.
Por qué el pueblo no los quiere
Y aquí está la respuesta política. El pueblo mexicano no quiere a la derecha porque el clasismo estructural es su marca de origen. Fox llamó “huevones” a los mexicanos. Salinas Pliego habla de “zurdos de mierda” que hay que “regresar a la alcantarilla”. Amparo Casar dice que las becas del pueblo trabajador “disuelven valores familiares”.
Es el desprecio estructural por el pueblo que financia con su trabajo la riqueza de las élites. Y el pueblo mexicano lo distingue con claridad. Por eso los abandona en las urnas ciclo tras ciclo. Y por eso el respaldo popular al proyecto de la Cuarta Transformación se sostiene arriba del 70% en cada casa encuestadora.
La lectura política
Cuando la derecha mexicana exhibe con brutalidad su clasismo estructural en cadena nacional, cuando Salinas Pliego financia el pseudoperiodismo del hostigamiento al proyecto, y cuando Amparo Casar declara que las becas del pueblo son un problema porque rompen la reproducción de la pobreza, lo que queda expuesto es la razón profunda por la que el pueblo mexicano ya no los quiere. La derecha vendepatrias no soporta que las hijas y los hijos del pueblo trabajador estudien, coman con dignidad y salgan adelante. Y eso, en el México de la Cuarta Transformación, es el mejor argumento para mandarlos al olvido histórico.
