La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, envió un mensaje tajante al gobierno de Estados Unidos al señalar que la lucha contra el crimen organizado no puede ser utilizada como motivo para realizar una invasión o una intervención militar en suelo mexicano. Durante su recorrido por el país, la mandataria subrayó que, aunque existe voluntad para trabajar de forma coordinada con el país vecino, esto debe realizarse bajo el estricto respeto a la soberanía nacional.
La jefa del Ejecutivo federal hizo énfasis en que México posee una estrategia propia y permanente para enfrentar a las organizaciones criminales. Asimismo, aclaró que la postura de su administración es firme tras la decisión de Estados Unidos de catalogar a grupos delictivos como terroristas.
“Claro que luchamos contra la delincuencia organizada, pero eso no debe ser pretexto para una invasión de los Estados Unidos a México”
Defensa de la soberanía constitucional
Sheinbaum explicó que su gobierno ha reforzado el marco legal del país para impedir que gobiernos extranjeros se entrometan en los asuntos internos de la nación. Para ello, recordó que se han realizado cambios en el artículo 40 de la Constitución, con el objetivo de blindar la independencia de México y prohibir cualquier forma de injerencia externa.
La presidenta reiteró que México no busca aislarse, sino mantener una relación basada en la responsabilidad compartida. La mandataria destacó que su administración cuenta con instituciones y fuerzas de seguridad capaces de atender la problemática de la seguridad pública con métodos propios.
Cooperación bilateral frente a acciones unilaterales
En cuanto a la relación con Washington, la presidenta detalló que existe disposición para la colaboración en temas de inteligencia e intercambio de información, especialmente para combatir el tráfico de armas y drogas. No obstante, marcó una línea divisoria clara entre la cooperación bilateral y las acciones unilaterales de fuerzas extranjeras en territorio mexicano.
Este pronunciamiento se da en un momento de mayor presión por parte de las autoridades estadounidenses para endurecer las medidas contra los cárteles, un escenario que la presidenta abordó reafirmando que cualquier acuerdo internacional debe respetar las leyes mexicanas y la integridad del territorio nacional.
