La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, rechazó categóricamente que exista un respaldo ciudadano a la intervención de potencias extranjeras, particularmente de Estados Unidos, en asuntos internos del país para combatir al crimen organizado. Durante su conferencia de prensa matutina, la mandataria desmintió la veracidad de encuestas que sugieren que la población mexicana aceptaría acciones directas de Washington contra los cárteles en territorio nacional.
Al respecto, Sheinbaum subrayó que la mayoría de los mexicanos rechaza cualquier intento de injerencia externa, enfatizando la importancia de la soberanía nacional. La presidenta también señaló que ciertos sectores en Estados Unidos intentan utilizar temas de seguridad para influir en el proceso electoral estadounidense de noviembre, calificando estas narrativas como información “sin sustento”.
Defensa de la soberanía y la no intervención
La mandataria fue enfática al declarar que México no debe ser utilizado como una herramienta política para las elecciones de su país vecino. “México no tiene por qué ser factor en su elección, no somos ni piñata ni asunto de los estadounidenses”, afirmó la presidenta ante los medios de comunicación.
Este pronunciamiento ocurre en un contexto donde se busca fortalecer la autonomía del Estado frente a presiones externas, manteniendo la postura de que los problemas de seguridad deben resolverse mediante la estrategia interna del gobierno federal.
Avances en la agenda legislativa y económica
En el ámbito del Congreso de la Unión, la Cámara de Diputados avanza en el análisis del Paquete Económico 2027 enviado por la presidenta. La Comisión de Hacienda se declaró en sesión permanente para revisar las iniciativas de la Ley de Ingresos, la Ley Federal de Derechos y las reformas al Impuesto Sobre la Renta (ISR), con el objetivo de dar continuidad a las políticas de bienestar y estabilidad económica del proyecto de transformación.
Asimismo, se reportó que el gobierno ha implementado medidas para proteger la economía familiar, como el incremento en los subsidios a las gasolinas y el diésel para mitigar el impacto de la escalada de precios internacionales de los energéticos.
