La presidenta Claudia Sheinbaum lanzó este jueves un paquete carretero que rompe estructuralmente con la lógica privatizadora que caracterizó al PRIAN durante décadas. 19 proyectos, más de 1,800 km nuevos o modernizados, 213 mil 868 mdp de inversión mixta y 322 mil empleos generados, con la particularidad central de que el Estado conserva la propiedad de las autopistas en lugar de entregarlas como concesión al capital privado.
Es la ruptura de fondo con el modelo que llevó a cabo Salinas de Gortari, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto. Cuatro décadas en que las autopistas se entregaron a Grupo Salinas Pliego, ICA, OHL y otras trasnacionales que se enriquecieron cobrando peaje al pueblo trabajador con concesiones leoninas y con rescates carreteros pagados con recursos públicos.
“No son concesiones. El Estado conserva la propiedad y los derechos”, se destacó desde la ficha oficial de BANOBRAS.
La ruptura con el saqueo privatizador del PRIAN
Aquí va la memoria del pueblo mexicano. Con Salinas de Gortari se aplicó el primer rescate carretero por más de 58 mil millones de pesos para salvar a los concesionarios privados que se habían quedado con los ingresos por peaje. Con Zedillo se profundizó la privatización. Con Fox y Calderón se entregaron nuevos tramos a la iniciativa privada. Y con Peña Nieto se firmaron los contratos más leoninos de la historia carretera del país.
Con la Cuarta Transformación esa lógica se invierte por completo. Los nuevos esquemas de inversión mixta (CMRO y EPEM) permiten construir carreteras sin entregar las autopistas al capital privado. El sector privado invierte y asume riesgos, pero el Estado conserva la propiedad y los derechos. Es infraestructura del pueblo, no negocio para las trasnacionales.
322 mil empleos para el pueblo trabajador
El paquete genera 177 mil 862 empleos directos y 144 mil 745 indirectos en 17 entidades del país. Son familias trabajadoras del pueblo mexicano empleadas dignamente en la construcción de la red vial del país.
Los corredores que devuelven conectividad al pueblo
Corredor del Golfo de México: 518 km de ampliaciones en 48 meses. Reduce 4 horas el tiempo de traslado por toda la costa del Este. 104 mil empleos directos. Beneficia a las familias trabajadoras de Veracruz, Tamaulipas y todo el corredor Norte-Sur del Golfo.
Ruta 57: 191 km de ampliación de 4 a 6 carriles. 27 mil empleos directos. Conecta al centro con la frontera norte.
Corredor Golfo-Centro: reduce 31 minutos de traslado y conecta al centro con Veracruz.
Carreteras de Baja California: más de 200 km de intervención. 21 mil 750 empleos directos.
Los proyectos que ya arrancaron
Tres tramos ya están en construcción activa con 11 mil 650 mdp de inversión:
Las Varas-Platanitos (Nayarit) con 4 mil 200 mdp. Tulancingo-Nuevo Necaxa (Hidalgo y Puebla) con 3 mil 500 mdp. Conexión Libramiento de Reynosa (Tamaulipas y Nuevo León) con 3 mil 950 mdp.
Puentes fronterizos con soberanía
Puente Puerto Verde (Piedras Negras III) con 27 km de nuevo puente de 6 carriles. Puente Internacional Nuevo Laredo 4/5 con 12 carriles y 38 mil 480 empleos directos. Es infraestructura fronteriza para fortalecer el comercio binacional bajo control soberano, no entregada al capital estadounidense como pretendió el PRIAN entreguista.
El contraste con el fracaso del PRIAN
Mientras las administraciones del PRIAN dejaron al país con más de 900 kilómetros de carreteras en peor estado al cierre del sexenio previo (según los propios reportes de la SICT), la Cuarta Transformación entra al tercer año con 19 proyectos activos, 1,800 km en construcción y 322 mil empleos.
Y sin sacrificar la propiedad estatal de las autopistas. Es la ruptura material con la lógica saqueadora del PRIAN que entregó la infraestructura del país al capital privado a cambio de mordidas y contratos leoninos.
La lectura política
Con 19 proyectos, 1,800 km, 322 mil empleos y esquemas de inversión mixta sin concesiones, la política carretera del proyecto exhibe el fracaso estructural del modelo privatizador del PRIAN entreguista. Las autopistas vuelven a ser del pueblo mexicano. La construcción emplea al pueblo trabajador. Y la infraestructura se orienta al servicio de la conectividad regional, no al enriquecimiento de las trasnacionales. Los vendepatrias del PRIAN quedan mandados al olvido histórico con cada kilómetro nuevo de autopista que el Estado mexicano construye conservando su propiedad.
