El presidente estadounidense Donald Trump reconoció este martes la “excelente relación” con el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum y celebró los avances bilaterales con la estrategia de seguridad que encabeza Omar García Harfuch. Es el momento que expone en carne viva el contraste entre lo que fue la política exterior del PRIAN y lo que es hoy la de la Cuarta Transformación: firmeza sin subordinación con resultados.
“No se podría explicar el poder de fuego que tienen las organizaciones criminales de nuestro país sin el paso de las armas de Estados Unidos a México de manera ilegal”, expresó Sheinbaum.
La memoria que arde
Bajo Vicente Fox el gobierno mexicano se arrodilló ante el ALCA de George W. Bush y aplaudió la invasión de Irak con Colin Powell mintiendo desde la ONU. Con Felipe Calderón llegó la Iniciativa Mérida, la Operación Rápido y Furioso (que armó a los cárteles con complicidad estadounidense) y García Luna, secretario de Seguridad hoy preso en Estados Unidos por servir al cártel de Sinaloa. Con Peña Nieto, la humillación fue institucional: recibió a Trump en 2016 en Los Pinos cuando el republicano llamaba “violadores” a los mexicanos, en un acto de sumisión que le costó al país el ridículo internacional.
Ese modelo lo administraron los mismos actores que hoy critican al gobierno de la 4T: Alito Moreno con Videgaray coordinando la agenda con Washington, Ricardo Anaya en el pacto de compadrazgo, Amparo Casar cobrando desde MCCI mientras publicaba a favor de tratados asimétricos.
Lo que hoy es distinto
Nuestra presidenta acumula 22 llamadas telefónicas con Trump. Ha rechazado propuestas de intervención militar estadounidense en territorio mexicano. Ha ratificado la doctrina “cooperación sin subordinación”. Ha mantenido la política de defensa del pueblo migrante mexicano en Estados Unidos. Y ha dejado la línea explícita: son las armas de Estados Unidos las que arman a las organizaciones criminales en México.
Sin bajar la cabeza. Sin ceder soberanía. Sin pedir permiso.
Los resultados Sheinbaum-Harfuch
Homicidios reducidos casi a la mitad en 22 meses. 67 mil detenidos por delitos de alto impacto. Decomisos históricos de fentanilo y armamento. Capos enviados al sistema penitenciario estadounidense en operativos coordinados.
Es lo que Calderón, con toda la Iniciativa Mérida, con Genaro García Luna al mando, con miles de millones de dólares en cooperación y con 300 mil muertos en su sexenio, no consiguió jamás. Es lo que Peña Nieto, con el “abrazo Videgaray-Kushner” y la sumisión al ALCA renegociado, no logró ni de lejos.
Lo que dijo Trump
“Me enorgullece decirles que tenemos una excelente relación con el gobierno mexicano. Hemos logrado grandes avances con México”. Segundo reconocimiento público en menos de dos semanas. En la determinación anual, Trump ya había destacado la labor de nuestra presidenta en el “combate al narco” y la contribución a eliminar a algunos de los jefes de cárteles más notorios. Ha calificado a nuestra presidenta como “una mujer maravillosa y fantástica”.
Es un logro histórico. Y es la refutación en tiempo real del ejército mediático que Salinas Pliego, El Universal, El Financiero, Latinus y las derechas ibero-mexicanas llevan meses gritando “van a fracasar con Trump”, “los va a devorar”, “van a caer en la subordinación”.
La lectura política
Mientras Alito Moreno anda en Madrid coordinando ataques contra México con los Vox y los Milei, mientras Ricardo Anaya publica columnas quejumbrosas desde Miami, mientras Amparo Casar cobra su pensión Pemex y sigue predicando moral desde MCCI, mientras Salinas Pliego paga a sus troles para inventar crisis, la presidenta Sheinbaum consigue lo impensable: que el presidente de Estados Unidos reconozca públicamente al gobierno mexicano sin que México haya cedido un milímetro de soberanía, y con Harfuch entregando resultados de seguridad que ningún secretario del PRIAN pudo entregar jamás. Ese es el contraste. La firmeza patriótica de la 4T frente a la entrega servil que fue el PRIAN.
