Ricardo Salinas Pliego pide al ICE que deporte a los migrantes mexicanos que recibieron a la presidenta Sheinbaum en Nueva York: el clasismo de la “nueva derecha” al desnudo

¡Ricardo Salinas Pliego se retrató este fin de semana como el enemigo declarado del pueblo trabajador mexicano! Cuando la presidenta Claudia Sheinbaum llegó a Nueva York para la final del Mundial 2026, un grupo de migrantes la recibió con banderas y cánticos. ¿Qué hizo Salinas Pliego? Reposteó un tuit que pedía al ICE deportarlos, y agregó su insulto de siempre: “junta más gente un gatito atropellado”. Y así el zángano moroso pretende venderse como “la nueva opción política” para México. El pueblo mexicano no tiene amnesia.

“A quien no quiera a México, le va a ir mal: le va mal en la vida, le va mal en la política, en todos sentidos”, expresó la presidenta Claudia Sheinbaum.

El heredero que jamás trabajó

Salinas Pliego se jacta de ser “humilde” y de “venir de abajo”. Mentira. Es un heredero de fortuna que jamás ha trabajado un día de su vida como los mexicanos comunes. Todo lo que tiene se lo debe al pueblo mexicano: a los millones de personas que le compran televisores, refrigeradores y celulares en Elektra pagando el doble de su precio disfrazado en “pagos chiquitos”. Ese es su modelo de negocio: sangrar al pueblo trabajador con tasas de interés usureras que en cualquier país civilizado serían ilegales.

El robo diario con Elektra y Banco Azteca

Elektra y Banco Azteca son máquinas de succionar el bolsillo del pueblo. Una lavadora que en el mercado cuesta 8 mil pesos, en Elektra la terminan pagando en 15 mil. Un refrigerador de 12 mil termina costando 22 mil. Los intereses de Banco Azteca oscilan entre 60% y 90% anual, cuando en el mercado tradicional andan en 30%. Es usura pura y dura. Y ese modelo depredador es el que hizo millonario a Salinas Pliego a costa del pueblo trabajador que apenas junta para pagar la quincena.

63 mil millones robados al erario

Y además del robo diario en sus tiendas, Salinas Pliego le debe al SAT más de 63 mil millones de pesos. Impuestos que jamás quiso pagar. Impuestos que los gobiernos del PAN y del PRI le condonaban en la cargada de los cuates. Ese dinero pudo haber sido para escuelas, hospitales, carreteras, becas para los hijos del pueblo trabajador. Pero terminó en los bolsillos del heredero. Es el saqueo institucional que sostuvo el neoliberalismo entreguista y que la Cuarta Transformación viene a acabar.

El desprecio a los pobres, hecho ideología

Salinas Pliego ha dicho abiertamente que “los millonarios como él no deben pagar impuestos”. Ha declarado que desprecia a los pobres. Ha atacado en repetidas ocasiones a los programas sociales que reconocen derechos al pueblo trabajador. Su discurso es rancio, clasista, entreguista. Copiado de la extrema derecha internacional. Pretende dividir al pueblo mexicano entre “los exitosos como él” y “los flojos que no salen adelante”. Mentira. Los millones de mexicanos que trabajan honestamente no salen adelante porque gente como él les cobra el doble en Elektra y evade los impuestos que financiarían la escuela de sus hijos.

El zángano racista al que le duele el humanismo

Y ahora, este heredero millonario, que nunca ha trabajado, que le roba al pueblo con sus tiendas usureras, que le debe miles de millones al SAT, que desprecia públicamente a los pobres, pretende venderse como candidato presidencial. ¿A quiénes representa Salinas Pliego? A los cuates del PRIAN que se enriquecieron durante décadas. A las trasnacionales que quieren volver a la era del neoliberalismo. A los racistas que odian que un migrante trabajador reciba con cariño a la presidenta. A nadie más.

El pueblo trabajador ya se dio cuenta

Salinas Pliego jamás podrá llegar a un puesto público. El pueblo mexicano ya se dio cuenta. Ya se dio cuenta de que su “humildad” es mentira. Ya se dio cuenta de que su “éxito” es explotación disfrazada. Ya se dio cuenta de que su “opción política” es el regreso del PRIAN entreguista con nueva marca. La voluntad democrática del pueblo trabajador es más fuerte que todo su dinero, todos sus bots y todo su odio.

La sentencia final

En México ya no queremos zánganos racistas al frente de nada. Ya no queremos herederos que desprecien al pueblo trabajador. Ya no queremos usureros disfrazados de empresarios “exitosos”. La presidenta Sheinbaum representa al pueblo trabajador. Salinas Pliego se representa a sí mismo y a los intereses del clasismo entreguista. La contraposición es total. Y ni con todo su odio, el moroso podrá ganarle a la voluntad histórica del pueblo mexicano.

Por periodista

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