Gobierno federal prioriza protección ambiental al excluir zona de alto potencial petrolero del fracking

La decisión de la presidenta Claudia Sheinbaum de proteger la cuenca Tampico-Misantla frente a la explotación de gas no convencional marca un rumbo basado en la responsabilidad social y ambiental. Siguiendo las recomendaciones del Comité Científico sobre Soberanía Energética, el Gobierno federal determinó que esta región, pese a su potencial, debe quedar fuera de los proyectos de fracking para salvaguardar el entorno y a las comunidades.

La mandataria confirmó que esta medida responde a criterios técnicos y de bienestar social.

“Se consideró que, por causas ambientales y sociales, de acuerdo a lo que nos indicaron los expertos, esa zona debe prohibirse [para] la explotación de gas no convencional”

, señaló Sheinbaum al explicar la postura de su administración.

Desafíos técnicos y económicos en el sector energético

Expertos del sector analizan las implicaciones de esta estrategia de soberanía energética. Gonzalo Monroy, director general de la consultora GMEC, señaló que la exclusión de la zona Tampico-Misantla altera la viabilidad operativa de los proyectos de gas no convencional. Según el especialista, para que esta tecnología tuviera un impacto real en la producción del país, se requeriría una escala de perforación de cerca de mil pozos anuales durante lo que resta del sexenio, aunque advirtió que ese escenario es poco probable.

“Te puedo decir que no se van a perforar ni 500 pozos en lo que resta del sexenio”

, comentó Monroy.

Actualmente, la evaluación de proyectos se centra en las cuencas de Burgos y Sabinas-Burro-Picachos, ubicadas en el norte de México. No obstante, el desarrollo en estas áreas aún requiere pasar por fases estrictas de exploración, confirmación de reservas y estudios de viabilidad técnica y ambiental antes de cualquier explotación comercial.

Hacia la soberanía energética y reducción de importaciones

El proyecto de la Cuarta Transformación busca reducir la dependencia de combustibles extranjeros, con la meta de bajar las importaciones de gas del 75% al 50.5% para el año 2030. Este objetivo de soberanía energética enfrenta retos como la rentabilidad frente al gas estadounidense y la necesidad de infraestructura tecnológica especializada.

Por su parte, el analista Ramsés Pech indicó que, si bien existe un marco regulatorio, se requiere fortalecer la seguridad en las zonas de operación y mejorar las condiciones para la inversión privada. Asimismo, se reconoce que Pemex requiere de apoyo tecnológico para manejar la sofisticación que demandan estas perforaciones, pues

“Pemex no tiene una sola persona que pueda diseñar estos pozos de este nivel de sofisticación”

, afirmó Monroy.

Por Reportajes

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Otras noticias interesantes