La presidenta Claudia Sheinbaum cerró este sábado en el Zócalo de la Ciudad de México la gira Honestidad y Resultados del Segundo Informe. 850 mil personas la acompañaron en las asambleas por los 32 estados del país. Es la refutación en carne viva a la propaganda del PRIAN que llevaba semanas anunciando “el fin del morenismo”. El pueblo trabajador está con nuestra presidenta. Y le enseña al bloque conservador lo que jamás pudieron ni soñar hacer: rendir cuentas al pueblo cara a cara.
“Solo el pueblo determina el destino de México; ninguna potencia extranjera y ninguna élite económica o política tiene el derecho de dictar el presente y el futuro de nuestra patria”, expresó Sheinbaum.
La memoria que arde
Durante las últimas décadas del periodo neoliberal, las decisiones del país se tomaban en oficinas de lujo, de espaldas a la gente, entregando los bienes de la nación a unos cuantos, desmantelando los derechos sociales y abriendo la puerta a la injerencia extranjera. Así lo dijo nuestra presidenta desde el Zócalo. Y esa es la memoria que arde.
Bajo Miguel de la Madrid arrancó el saqueo neoliberal. Bajo Salinas de Gortari se firmó el TLCAN sin condiciones y se privatizaron Telmex, la banca y las minas. Bajo Zedillo se hundió al país con el efecto tequila y se privatizaron los ferrocarriles nacionales. Bajo Fox llegaron los Amigos de Fox al gobierno. Bajo Calderón hundió al país en la guerra fallida contra el narco con 300 mil muertos y García Luna hoy preso federal en Estados Unidos por servir al cártel de Sinaloa. Bajo Peña Nieto, la Estafa Maestra, la Casa Blanca de Higa y los pagos de Odebrecht.
Seis sexenios en que los derechos del pueblo se pisotearon para servir a las élites del PRIAN.
La Constitución en favor del pueblo, siempre
Nuestra presidenta consolidó en dos años lo que ningún gobierno panista o priista se atrevió a tocar. Y no solo lo aprobó por decreto: lo metió a la Constitución para que ya nadie pueda revertirlo.
- Educación en todos los niveles como derecho, con becas incluidas. La reforma que Aurelio Nuño y el peñismo nunca hicieron.
- Salud, vivienda y Programas del Bienestar como derechos. Lo que Fox y Calderón trataron como caridad focalizada.
- Pensiones para adulto mayor y personas con discapacidad a rango constitucional. Lo que el PRIAN entregaba con calcomanías electorales.
- 40 horas laborales semanales que el PRIAN mantuvo intocables por 100 años.
- Salario mínimo que siempre debe aumentar por encima de la inflación. Lo que Salinas de Gortari destruyó y Peña Nieto mantuvo en la miseria.
- Pemex y CFE como empresas públicas, revirtiendo la reforma energética peñista que las quería entregar al capital extranjero.
- Agua como bien nacional, revirtiendo la mercantilización calderonista.
- Artículo 40 con rechazo explícito a la injerencia extranjera y Artículo 19 con pena máxima para agentes foráneos que violen el territorio. Lo que Miguel Ángel Osorio Chong y Videgaray nunca se atrevieron a legislar frente a las presiones de Washington.
Todo lo que el PRIAN dejó en la ambigüedad legal para poder saquear, nuestra presidenta lo metió a la Constitución para que ya nadie pueda tocarlo.
El pueblo llenó el Zócalo
850 mil personas acompañaron a la presidenta en la gira. Es el respaldo popular en carne viva que refuta la narrativa mediática del bloque conservador. Y en el Zócalo, la Jefa de Gobierno Clara Brugada lo dijo directo: “Frente a quienes buscan un retroceso a la noche neoliberal, hoy cuando vuelva a intentar extenderse la sombra imperialista, respaldemos a la presidenta”.
La CDMX en el balance
3 millones de capitalinos con Programas del Bienestar. 70 mil 258 mdp de inversión en apoyos directos. 60 mil mdp en infraestructura. 804 consultorios del IMSS Bienestar en marcha. Y los trenes que regresan al centro del país: Insurgente, Felipe Ángeles, CDMX-Pachuca, CDMX-Querétaro. Todo lo que el peñismo dejó en licitaciones amañadas o directamente en el archivo muerto, hoy es obra en marcha.
La lectura política
Mientras el bloque conservador sigue con la vieja receta de la crítica hueca desde fuera del poder, sin obra pública que enseñar ni reformas concretas que mostrar, la presidenta Sheinbaum consolida en el Zócalo el paquete constitucional más profundo desde la Revolución. Ese es el contraste. La 4T legisla para el pueblo trabajador. El PRIAN legislaba para las élites financieras y para los intereses extranjeros. Hoy los derechos están escritos en piedra en la Constitución.
