El diésel se queda en 28 pesos por litro. Claudia Sheinbaum convocó a los gasolineros a Palacio Nacional, se sentó con ellos hora y media, y salió con un acuerdo que los especuladores no querían. Querían que subiera. Cada peso de más en el diésel es ganancia para los que ya tienen demasiado, y pérdida para el trabajador que mueve este país.
¿Quién estaba cobrando de más? El 34% de las gasolineras.
Mientras el gobierno federal subsidiaba el IEPS para proteger el precio, absorbiendo de su bolsillo parte del costo por litro, el 34% de las gasolineras seguía cobrando por encima del tope. Embolsándose el subsidio. Especulando con el combustible que mueve el transporte de carga, los mercados y las mesas de los trabajadores de este país.
Sheinbaum actuó de inmediato. Los llamó. Llegó con Hacienda y Pemex. Y salió con un acuerdo.
“Decidimos todos que vamos a apoyar a la presidenta, que nos pidió que pongamos a 28 pesos el diésel”, dijo al salir Mauricio González Puente, director general de Valores ABC.
Cuando el pueblo paga, alguien está ganando. Hoy, ese alguien tuvo que ceder.
El SAT y la Profeco vigilarán a quien siga abusando. El acuerdo se revisa semana a semana, pero el mensaje quedó claro: con Sheinbaum, especular con la economía del pueblo tiene consecuencias.
El diésel mueve a México. Y México no está en venta.
