Isabel Díaz Ayuso vino a México y se fue con las manos vacías: ni convocatoria, ni respaldo, ni eventos llenos. Fracasó su gira y ahora monta el numerito de la víctima, acusando a nuestra presidenta Claudia Sheinbaum de haberla “saboteado”. La verdad es mucho más simple y mucho más dura para la derecha española y mexicana: a Díaz Ayuso le mintieron sus aliados conservadores mexicanos, vino a un país donde la derecha no tiene cabida y ahora invoca la victimización para tapar el ridículo.
El cuento de Ayuso, desmontado
Según la presidenta de la Comunidad de Madrid, el gobierno mexicano la “amenazó”, “boicoteó” sus eventos y hasta presionó al hotel donde se realizaba una gala de los Premios Platino para que la corrieran. Es falso, la realidad es que el mismo lugar donde se celebraría el evento no la quería ahí por sus declaraciones racistas contra los mexicanos, aparte cualquiera pudo ver que sus eventos no jalaron, su gira no llenó, su agenda real estaba vacía, pese a la propaganda en sentido contrario, y los conservadores mexicanos que la invitaron no tienen poder de convocatoria para sostener la visita.
La derecha mexicana tampoco sale bien parada
Aquí está el otro lado de la moneda: los conservadores mexicanos traidores como Alessandra Rojo de la Vega y compañía, vendieron a Ayuso un país que no existe. Le hicieron creer que México estaba listo para abrazar a la ultraderecha europea. No fue así. Y no porque la 4T los reprima, sino porque la derecha mexicana no convoca, no organiza, no tiene base popular. Las cifras lo dicen: 7 de cada 10 mexicanos respaldan a la 4T y a nuestra presidenta. La derecha entreguista que aplaude a Trump y se reúne con Ayuso no representa al pueblo de México.
Victimización: el último recurso de la derecha
Cuando la realidad les golpea, se victimizan. Ayuso ya lo hizo en España, lo hizo aquí y lo seguirá haciendo. Inventa amenazas, distorsiona hechos, acusa “totalitarismo” mientras ella misma encabeza un gobierno que ha sido cuestionado por su manejo autoritario en Madrid. La diferencia es que en México el pueblo organizado y una presidenta legítima respaldada por 36 millones de votos no necesitan amenazar a nadie: les basta gobernar bien para que la derecha pierda terreno.
El pueblo manda, no Ayuso ni sus “aliados”
Mientras Ayuso regresa a Madrid y la derecha mexicana se queda con su cuento de “boicot”, nuestra presidenta sigue trabajando para el pueblo. Las familias mexicanas no están con la ultraderecha europea, no están con los conservadores que se reúnen con Trump y no están con quienes aplauden las acusaciones gringas contra México. El pueblo está con la 4T, y eso, no las mentiras de Ayuso, es lo que define el rumbo del país.
Que les quede claro
La gira fracasó porque la derecha no convoca. Las amenazas son inventadas porque la derecha necesita un cuento para tapar el ridículo. Y mientras todo esto pasa, el pueblo de México se mantiene firme con su presidenta. Ayuso, vete a Madrid; en México mandan otros valores.
