Nuestra presidenta Claudia Sheinbaum levantó la voz este lunes desde el Colegio Militar, en el 106 Aniversario de la Columna de la Legalidad, para reafirmar lo que el PRIAN entreguista nunca quiso entender: “La soberanía no se negocia, la independencia se defiende todos los días.” Con la doctrina del presidente Venustiano Carranza como bandera, la mandataria fijó la línea: ningún país tiene derecho a decidir sobre el destino de otro.
El pensamiento de Carranza, vigente hoy más que nunca
Después de la Constitución de 1917, Carranza formuló los principios de no intervención frente a las presiones de las potencias extranjeras. Más de un siglo después, nuestra presidenta los retoma con la misma fuerza: en el contexto actual de acusaciones gringas sin pruebas, filtraciones del Departamento de Justicia, reportes de CBS y giras de Ayuso al servicio de la ultraderecha, la presidenta responde con fuerza. “Todas las naciones, grandes o pequeñas, son iguales en dignidad y soberanía”, recordó la presidenta.
El contraste con el conservadurismo entreguista
Mientras los prianistas y conservadores se subordinan, aplauden a conservadores extranjeros y buscan pactar con personajes de ultraderecha, nuestra presidenta sostiene la línea de la defensa de la soberanía: respeto, no subordinación. Cooperación, no entreguismo. Como dijo en su discurso: “México jamás aceptará ser tratado como una nación subordinada.”
Las Fuerzas Armadas, del lado del pueblo
El secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, refrendó la lealtad absoluta de las Fuerzas Armadas a la presidenta y al pueblo: “Seguiremos caminando junto con el pueblo de México.” Una lealtad que honra la herencia institucional del Ejército mexicano y que se distingue claramente de los tiempos del PRIAN, cuando las fuerzas armadas se involucraban en operaciones encubiertas para servir a intereses extranjeros.
Que les quede claro
Mientras los conservadores se reúnen con la ultraderecha europea, aplauden las acusaciones de Trump y filtran reportes falsos contra el gobierno mexicano, nuestra presidenta sigue con la Constitución en la mano.
Verdad, justicia y soberanía: el pueblo decide en México, y eso ningún gobierno extranjero lo va a cambiar.
