Salinas Pliego, el moroso fiscal, ahora se rasga las vestiduras por “libertad de expresión”

Nuestra presidenta Claudia Sheinbaum Pardo respondió a la carta abierta que TV Azteca publicó en su contra y dejó las cosas en su lugar: “No hay censura, fue una opinión”. El día anterior, 25 de mayo, la presidenta había llamado al pueblo a dejar de consumir los canales del, deudor fiscal, Ricardo Salinas Pliego. La televisora respondió acusándola de “agresión a la libertad de expresión”, de “intento de censura” y de querer “boicotear y destruir” sus contenidos. 

Nuestra presidenta lo desmontó con una sola frase: opinar no es censurar. En el México de la Cuarta Transformación, cualquier ciudadano, incluida la presidenta, tiene derecho a expresar lo que piensa. Eso es democracia, no mordaza.

El moroso que se hace pasar por mártir

Aquí va el dato que TV Azteca no quiere que el pueblo escuche: Ricardo Salinas Pliego todavía mantiene adeudos fiscales multimillonarios con el SAT que no ha terminado de pagar. Mientras los maestros, las enfermeras, los albañiles, los campesinos y los trabajadores de este país pagamos puntualmente lo que nos corresponde al fisco, el dueño de TV Azteca lleva años buscando esquivar sus obligaciones tributarias. Esa es la “libertad” que defiende: la libertad de no contribuir al país que le dio sus fortunas, y de seguir mintiéndole al pueblo desde su pantalla.

El origen del imperio: Salinas Pliego se lo debe a Salinas de Gortari

Y este es el dato que duele más a la familia del Ajusco: Ricardo Salinas Pliego compró TV Azteca con dinero que le prestó Carlos Salinas de Gortari. Sí, el expresidente del PRIAN, el del Fobaproa, el de las privatizaciones a modo, el del salinato neoliberal, fue quien le entregó los recursos para hacerse de la televisora. Ese es el origen real del imperio mediático que ahora se proclama “voz crítica e independiente”. No es independiente: es hijo directo del salinato, financiado por el régimen que saqueó al país durante décadas. Por eso le duele tanto la 4T: porque la 4T es exactamente lo opuesto al modelo que parió a su televisora.

La diferencia con el viejo régimen

Durante los primeros cinco años del sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador, cuando Salinas Pliego era aliado del presidente y sus empresas eran contratistas del gobierno federal, TV Azteca era benévola con la 4T. ¿Qué cambió? Cambió que la administración obradorista y luego la de nuestra presidenta lo obligaron a empezar a pagar sus adeudos fiscales. Ahí, mágicamente, TV Azteca descubrió su vocación de “voz crítica”. Es decir: la “libertad de prensa” del señor Salinas Pliego se activa cuando le toca pagar impuestos. Antes, mientras se le perdonaba todo, su línea editorial era otra muy distinta. El pueblo no es tonto: distingue perfectamente entre periodismo y chantaje, entre crítica y berrinche fiscal.

El pueblo y la 4T ganaron

Mientras Salinas Pliego se rasga las vestiduras, el pueblo entiende perfectamente lo que está en juego: un magnate moroso, hijo financiero del salinato, intenta convencer a los mexicanos de que él es la víctima. La presidenta, con la serenidad que la caracteriza, le respondió con una verdad sencilla: una opinión no es censura, un deudor del SAT no es un mártir, y un imperio mediático comprado con dinero del salinato no es una “voz independiente”. Ese es el verdadero rostro de la historia, y por eso la 4T sigue ganando: porque le dice al pueblo lo que el viejo régimen y sus voceros llevaron décadas escondiendo.

Gracias, presidenta. Gracias, 4T.

Por periodista

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