El defensor Johan Vásquez, actual pilar de la Selección Mexicana en el Mundial 2026, superó una infancia marcada por el rechazo de clubes y la pobreza extrema, llegando a sobrevivir con solo 200 pesos semanales junto a su hermano en Ciudad Nezahualcóyotl antes de alcanzar el éxito profesional.
El sueño familiar y las primeras negativas
Desde su natal Navojoa, Sonora, Johan heredó la pasión por el fútbol de su padre, Rigoberto Vásquez, y el apoyo inquebrantable de su madre, quien le recordaba su promesa de ser futbolista profesional en los momentos más difíciles. Sin embargo, el camino estuvo lleno de obstáculos, con rechazos consecutivos de equipos como Pachuca, Cruz Azul y Tigres en sus etapas formativas.
“Tú me prometiste que ibas a ser futbolista profesional”, era la frase que Johan recibía de su mamá cada vez que las cosas iban mal”, relata la historia familiar. Incluso una condición cardíaca, que inicialmente alarmó a la familia, fue interpretada más tarde como una ventaja: “El cardiólogo me dijo: ‘tu hijo tiene un corazón de deportista'”, recuerda su padre.
La dura etapa en Nezahualcóyotl
Tras ser despedido de las fuerzas básicas de Pumas, Johan y su hermano mayor, Rigoberto, se trasladaron a Ciudad Nezahualcóyotl, un lugar que describen como “gris” y olvidado por el fútbol, pero que les abrió sus puertas. Allí, a más de 1,500 kilómetros de casa y sin el conocimiento de sus padres, enfrentaron carencias extremas.
“Recuerdo que mi papá mandaba 200 pesos a la semana”, revela su hermano. Su dieta se limitaba a huevo, tortillas y leche, y muchas veces entrenaban sin desayunar. “Estaba angustiado de tener a un niño a mi cargo, pero el sueño era llegar a Primera División a toda costa, y si teníamos que comer una vez al día, era eso”, añade Rigoberto Vásquez sobre esa época.
El regreso a Sonora y el camino al éxito
Un nuevo rechazo, esta vez de Cruz Azul tras unas pruebas médicas donde se detectó desnutrición, obligó a Johan a regresar a Sonora. Fue ahí donde, bajo la guía del profesor Enrique Ferreira en Cimarrones de Sonora, comenzó a ascender desde la Tercera División hasta la Liga Expansión.
Un partido decisivo de Copa MX frente a un visor de Monterrey cambió su destino. “Johan jugó, convenció a Monterrey y en ese momento representó la operación más grande de ascenso, que fueron dos millones de dólares”, afirma Juan Pablo Rojo, presidente de Cimarrones. Este fichaje marcó el inicio de una trayectoria que lo llevó a la medalla olímpica en Tokio, al fútbol europeo con el Genoa de la Serie A italiana y finalmente a ser titular y capitán de la defensa mexicana en el Mundial 2026.
