La presidenta Claudia Sheinbaum encabezó este lunes en Palacio Nacional la conmemoración del 159° Aniversario de la Restauración de la República. Una fecha que le debería avergonzar profundamente al conservadurismo mexicano, porque fue precisamente el conservadurismo de aquella época el que entregó el país a un emperador europeo, el que abrió las puertas a la intervención francesa, el que se arrodilló ante potencias extranjeras. Y fue el pueblo mexicano, conducido por Benito Juárez, quien restauró la República después de cinco años de resistencia heroica. La historia se repite: los conservadores de hoy siguen esperando que una potencia extranjera resuelva sus derrotas electorales, mientras la presidenta Sheinbaum sostiene, como Juárez, la soberanía nacional con dignidad.
“La defensa de la soberanía no es un asunto del pasado, es un ejercicio permanente y actual”, expresó la historiadora Margarita Vázquez Montaño del INEHRM.
¡El conservadurismo mexicano en el espejo de su historia!
Aquí va la lección histórica que golpea directo al PRIAN. En 1861, los conservadores mexicanos, derrotados en la Guerra de Reforma, hicieron algo que sigue siendo el pecado original del conservadurismo mexicano: le ofrecieron la soberanía nacional a Napoleón III. Sí, entregaron el país. Ofrecieron instaurar una monarquía con un príncipe europeo. Trajeron al ejército francés a México para imponer el Segundo Imperio de Maximiliano de Habsburgo. ¿Les suena familiar? Es exactamente la misma lógica del Vicente Fox que pidió públicamente a Trump que “saque del poder” a la presidenta Sheinbaum. Es la misma lógica del PRIAN entreguista que aplaude las presiones arancelarias de Washington contra México. El conservadurismo mexicano tiene 159 años cumpliendo el mismo papel: entregar la patria cuando pierde el poder.
¡Juárez con la República, la presidenta Sheinbaum con la soberanía!
Y aquí va el contraste histórico. Mientras los conservadores del siglo XIX se arrodillaban ante Napoleón III, Benito Juárez condujo la resistencia con la austeridad, la firmeza y la dignidad que hoy caracterizan al proyecto de la Cuarta Transformación. En 1865, en el momento más oscuro de la guerra, cuando los conservadores le proponían entregar territorio nacional a cambio de ayuda militar, Juárez respondió con una frase que debería estar grabada en cada casa mexicana:
“Malo sería dejarnos desarmar por una fuerza superior, pero sería pésimo desarmar a nuestros hijos privándolos de un buen derecho, que más valientes, más patriotas y sufridos que nosotros lo harían valer y sabrían reivindicarlo algún día”.
Y otra frase que se convirtió en doctrina permanente de la política exterior mexicana:
“Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.
Esa es la voz que hoy retoma la presidenta Sheinbaum.
¡El pueblo mexicano derrotó al ejército más poderoso del mundo!
Recuerden lo que enseña la historia. El ejército francés era el más poderoso del mundo en 1862. Napoleón III era la potencia militar de Europa. Y aun así, el pueblo mexicano lo derrotó. La Batalla de Puebla del 5 de mayo de 1862, bajo el mando del general Ignacio Zaragoza. El sitio de Querétaro por el general Mariano Escobedo en 1867. La guerra de guerrillas en todo el territorio nacional. La diplomacia de Matías Romero con Estados Unidos. El papel decisivo de Margarita Maza en el exilio. Cinco años de resistencia soberana que culminaron el 15 de julio de 1867 con la entrada triunfal de Juárez a la Ciudad de México. La República restaurada. Los conservadores derrotados. Maximiliano fusilado en Querétaro. La soberanía blindada.
¡La presidenta Sheinbaum encarna esa doctrina hoy!
¿En qué se traduce hoy esa doctrina juarista? En los hechos concretos que la presidenta Sheinbaum ha ejecutado durante los meses recientes:
- Exige verdad a Estados Unidos por la actuación del FBI en el caso Zambada.
- Denuncia penalmente ante fiscalías estadounidenses las muertes de 17 mexicanos a manos del ICE.
- Rechaza el intervencionismo unilateral en territorio mexicano.
- Negocia el T-MEC con cabeza fría sin ceder soberanía ni derechos.
- Impulsa la política exterior humanista con solidaridad regional (Venezuela).
- Blinda la reforma constitucional al Artículo 2 que reconoce a los pueblos originarios.
- Defiende a los migrantes con acciones jurídicas contra los abusos.
Es Juárez del siglo XXI. Con datos, con articulado, con derecho internacional. Pero con la misma columna vertebral: soberanía nacional inquebrantable.
¡El presídium republicano que acompañó a la presidenta!
En el acto estuvieron Clara Brugada Molina (jefa de Gobierno de la CDMX), Rosa Icela Rodríguez (Segob), general Ricardo Trevilla Trejo (Sedena), almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles (Semar), y Felipe Ávila Espinoza (INEHRM). Un presídium republicano, patriota, humanista. En contraste con las viejas fotos de gobiernos conservadores donde aparecían empresarios extranjeros, banqueros trasnacionales y funcionarios estadounidenses recibiendo pleitesía. La foto de este 14 de julio de 2026 es la foto de un México que se respeta a sí mismo.
¡El INEHRM renace como institución soberana!
Y aquí va otro detalle que le duele al conservadurismo. La conmemoración se articula con la reforma institucional del INEHRM, decretada por la presidenta el 1 de julio pasado. El instituto se convierte en institución de investigación y docencia de la Secihti. En el neoliberalismo, la memoria histórica fue despreciada, mutilada, desfinanciada. Los libros de texto fueron privatizados para dejar de contar la historia del pueblo mexicano. Los institutos de historia fueron abandonados. Con la presidenta Sheinbaum, la memoria histórica renace como columna del proyecto nacional. Y la historiadora Margarita Vázquez Montaño lo dijo con claridad: “La memoria histórica es un ejercicio colectivo para comprender cómo se construyó el proyecto de una nación soberana, independiente, libre y democrática”.
La historia se repite, pero también se supera
Mientras el PRIAN entreguista sigue cumpliendo el papel histórico que le tocó desde 1861 (el de traer potencias extranjeras a resolver sus derrotas políticas), la presidenta Sheinbaum encarna el papel juarista de defender la soberanía con firmeza, con datos y con dignidad. Fox pidió a Trump que la sacara del poder. Los conservadores del siglo XIX le pidieron a Napoleón III lo mismo. La historia se repite en su papel entreguista, pero también se supera en su papel soberano. Y el pueblo mexicano, como en tiempos de Juárez, respalda con contundencia el proyecto que defiende su dignidad histórica. 159 años después de aquel 15 de julio de 1867, la República sigue de pie. Y la presidenta Sheinbaum es la comandanta constitucional.
