Sheinbaum impulsa nuevos talentos desde la discreción para fortalecer el proyecto de la Cuarta Transformación

La presidenta Claudia Sheinbaum se enfrenta al desafío de desarrollar nuevos cuadros políticos provenientes de la base militante de la Cuarta Transformación, personas con habilidades que han participado discretamente en el movimiento, según un análisis que compara su estrategia con la de un equipo ciclista profesional.

La estrategia de formación y nutrición política

El enfoque de la mandataria se asemeja al del equipo ciclista Visma – Lease a Bike, el cual, en lugar de fichar figuras consagradas con altos salarios, apuesta por mejorar el nivel de corredores procedentes de escuadras modestas mediante programas rigurosos de nutrición y entrenamiento. En la política mexicana, Sheinbaum ha optado por dejar de recurrir a cuadros desprestigiados formados en otros partidos para dar oportunidad a su propia militancia.

Ejemplos de esta estrategia son Leticia Ramírez, Ariadna Montiel e Iván Escalante, quienes durante años operaron en la discreción del territorio y la burocracia 4T. La ‘nutrición política’ implica otorgarles presupuesto, exposición y responsabilidades, mientras que el ‘entrenamiento’ los prepara para el desgaste de la alta política, la defensa del proyecto y cambios incluso en su imagen personal.

Relevo técnico y operadores estratégicos

Esta apuesta por la cantera interna también se extiende al ámbito técnico e institucional, con casos como el del nuevo director de Pemex, Juan Carlos Carpio, y la secretaria de Energía, Luz Elena González, descritos como personalidades técnicas eficientes y leales que operaban en segundo plano y ahora reciben plataformas de máxima exigencia.

La estrategia también incluye sacar de la discreción a operadores políticos con gran potencial, como Lázaro Cárdenas Batel, ahora en la jefatura de Oficina de la Presidencia, y Hugo Aguilar en la Suprema Corte, este último visto como un símbolo necesario para blindar el proyecto desde el aparato legal, con la proyección de poder ser el primer presidente indígena del poder judicial desde Benito Juárez.

El desafío frente a la presión opositora

El éxito del gobierno de Sheinbaum dependerá de su capacidad para rodearse de colaboradores capaces de resistir la presión en momentos críticos. El análisis advierte que en política, un mal entrenamiento no solo deja fuera del podio, sino que puede provocar caídas que destruyan al equipo.

Brillar en la comodidad de la burocracia es relativamente fácil; lo difícil es responder cuando la pendiente se pone al 15% y la oposición, los mercados y la derecha de Estados Unidos aprietan el ritmo. El desafío es comprobar si los nuevos perfiles tienen la resistencia necesaria para aguantar el jalón frente a los actores que acechan desde los medios y desde partidos como el PRI, el PAN y el nuevo Somos México.

Por Reportajes

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