La consejera jurídica de la Presidencia, Luisa María Alcalde, destacó este martes en la conferencia mañanera que el gobierno de Estados Unidos ha adoptado un nuevo enfoque para combatir el consumo de drogas, reconociéndolo como un problema de salud pública y admitiendo el fracaso de las estrategias basadas solo en castigos.
Un nuevo modelo centrado en la prevención
Durante su participación, Alcalde enfatizó que cualquier política para atender el fenómeno de las drogas debe focalizarse en las causas y en el consumo. “Para poder tener una estrategia de atención de drogas hay que atender las causas, hay que atender el consumo de drogas”, declaró.
La funcionaria señaló que, por primera vez, la estrategia estadounidense reconoce públicamente la magnitud de su problema de adicciones y lee fragmentos de una carta atribuida al presidente Donald Trump.
Cifras comparativas entre ambos países
Alcalde presentó datos oficiales que muestran la dimensión del consumo de sustancias ilícitas en Estados Unidos, donde 73.6 millones de personas, el 25.5% de la población, las consumieron indebidamente en el último año.
En contraste, compartió cifras de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2025 de México, que indican que 3.8 millones de personas, equivalente al 2.7% de la población, consumieron este tipo de drogas en el mismo periodo. “En nuestro país, el impacto sobre el consumo es significativamente menor”, sostuvo al comparar los indicadores.
Componentes de la estrategia estadounidense
La consejera jurídica detalló que el nuevo documento plantea combatir el consumo mediante prevención temprana, tratamientos oportunos y acompañamiento a personas en recuperación. “Debemos acabar con el flagelo de la drogadicción previniendo el consumo de drogas antes de que comience, brindando tratamiento lo antes posible y apoyando a quienes se encuentran en recuperación”, leyó durante su participación.
Entre las acciones mencionadas se encuentran campañas nacionales en medios masivos y digitales para promover la salud y el deporte, especialmente entre jóvenes, así como programas escolares y comunitarios de prevención con base científica.
El enfoque, añadió, entiende la adicción como una enfermedad y prioriza la intervención temprana, además de ampliar el acceso a tratamientos, fortalecer la atención psicológica e integrar el tratamiento de adicciones al sistema general de salud.
