La presidenta Sheinbaum defiende a nuestros hermanos migrantes con denuncias penales contra el ICE, mientras el PRIAN se pronuncia a favor de Trump y no de los paisanos

¡La presidenta Claudia Sheinbaum dio este miércoles un mensaje claro y contundente a Washington y al mundo entero! Ante las 17 muertes de mexicanos a manos del ICE en lo que va de la segunda administración Trump, nuestro gobierno pasa al terreno judicial. Se acabaron las notas diplomáticas que no frenaron la violencia. La SRE presentará denuncias penales formales en fiscalías estatales de Estados Unidos y ante el Departamento de Justicia. Y se enviarán cartas de cese y desistimiento a las empresas privadas que operan los centros de detención donde los connacionales han estado muriendo. La presidenta Sheinbaum se planta como debe hacerlo un jefe de Estado: defendiendo a su pueblo con firmeza.

“No podemos permitir el maltrato a nuestros hermanos que están en Estados Unidos, a los connacionales”, expresó la presidenta Claudia Sheinbaum.

¡La escalada que hacía falta!

Aquí va lo importante. Durante meses, el gobierno mexicano envió notas diplomáticas al Departamento de Estado. Elevó los casos ante la CIDH. Pidió visitas consulares. Y la respuesta desde Washington fue el silencio y la impunidad, mientras se acumulaban los cuerpos de mexicanos. La presidenta Sheinbaum agotó las vías diplomáticas y hoy anuncia lo siguiente:

  • Denuncias penales formales en fiscalías estatales de EU.
  • Denuncias directas ante el Departamento de Justicia estadounidense.
  • Solicitud de apoyo a la FGR para dar seguimiento penal.
  • Cartas de cese y desistimiento a las empresas privadas que se lucran con los centros de detención.

“Vamos a pasar del ámbito diplomático para acudir directamente ante las fiscalías de Estados Unidos”, sentenció el canciller Roberto Velasco. Traducción: la impunidad se acabó.

¡Lorenzo Salgado, otro nombre en la lista del dolor!

Lorenzo Salgado Araujo era mexicano. Vivía en Houston desde hace décadas. Sin antecedentes penales. Trabajador honesto, transportaba a una cuadrilla a una construcción cuando agentes del ICE lo cazaron y le dispararon a mansalva. Su grito “me están matando” cimbró a toda la comunidad mexicana en Texas. ¿Su delito? Trabajar sin papeles en Estados Unidos, aun cuando fue contratado por una empresa estadounidense. Eso, para el gobierno de Donald Trump, se paga con la vida.

¡La cacería trumpista y el silencio de la derecha mexicana!

El régimen de Trump aprobó recientemente 240 mil millones de dólares para el ICE, dándole carta blanca a los agentes para operar sin supervisión. Trump prometió “la mayor deportación de la historia” y sus agentes están cazando migrantes en las calles, en los trabajos, en las escuelas. Los mexicanos están muriendo bajo custodia y en operativos. Y mientras esto ocurre, la derecha mexicana calla o incluso aplaude. Los mismos voceros que hoy critican al gobierno por defender a los migrantes fueron los que durante décadas trataron a los paisanos como si estorbaran, como si fueran vergüenza nacional. La presidenta Sheinbaum los reivindica como héroes de la patria.

¡17 nombres, 17 duelos!

En lo que va de la segunda administración Trump se cuentan 17 mexicanos muertos: 14 bajo custodia y 3 en operativos. Héber Sánchez en Georgia. Royer Pérez en Florida. Alejandro Cabrera en Luisiana. Jesús Molina en Georgia. Lorenzo Salgado en Texas. Y muchos más. Cada nombre es una familia mexicana rota. Cada muerte, un dolor que exige justicia. La presidenta Sheinbaum recogió ese clamor y lo convirtió en política de Estado.

¡El respaldo internacional también llega!

El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, exigió investigaciones independientes por el aumento de muertes en centros de detención del ICE. 18 muertes en los primeros cinco meses de 2026, frente a 11 en todo 2024 y 33 en todo 2025. La comunidad internacional respalda la exigencia mexicana. El mundo está viendo lo que está pasando en Estados Unidos, y lo está condenando.

¡La defensa de la soberanía no se negocia!

La presidenta Sheinbaum ha sido consistente. Buscamos cooperación con Estados Unidos, pero eso no significa aceptar el asesinato de mexicanos. No significa quedar callados mientras se lucran con los centros de detención. No significa firmar acuerdos migratorios que legitimen la violencia. La relación bilateral, incluso en desacuerdo, se sostiene sobre el respeto mutuo. Y por eso hoy México escala al terreno judicial. Porque los mexicanos que trabajan en Estados Unidos, aportando remesas y economía, no son ciudadanos de segunda. Son hermanos. Son héroes de la patria. Y merecen que su gobierno los defienda con todos los instrumentos disponibles.

La contraposición es contundente

Durante décadas, los gobiernos conservadores del PAN y del PRI trataron a los migrantes como incómodos, como problema, como algo que ocultar. Vicente Fox llegó a decir que hacían “trabajos que ni los negros quieren”. Peña Nieto brincó con Trump el muro fronterizo. Calderón hacía reverencias en el rancho de Bush. La presidenta Sheinbaum es radicalmente distinta: defiende al pueblo trabajador mexicano en su propia tierra y en el extranjero, sin bajar la cabeza, sin pedir permiso, con la firmeza soberana que solo puede tener quien representa dignamente a una nación. La respuesta mexicana está en marcha. Y esta vez, no se va a quedar en el papel.

Por periodista

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