La presidenta Claudia Sheinbaum salió en defensa del secretario de Educación Pública, Mario Delgado, este lunes, rechazando que la propuesta de modificar el calendario escolar para el ciclo 2025-2026 haya sido una decisión unilateral de su parte.
Decisión colectiva de autoridades educativas
Durante su conferencia de prensa matutina, la mandataria federal explicó que el ajuste, que plantea adelantar el fin de clases al 5 de junio, fue una propuesta avalada por unanimidad por los 32 responsables de educación en las entidades federativas, dentro de una sesión del Consejo Nacional de Autoridades Educativas.
“No fue una ocurrencia de Mario”, afirmó Sheinbaum, detallando que la iniciativa respondió a peticiones expresadas por maestros y padres de familia. Reconoció que el tema generó polémica durante el fin de semana, incluso con desacuerdos públicos de algunos gobernadores, a pesar de que sus secretarios estatales habían dado su visto bueno en la mencionada reunión.
Nuevo análisis y factores considerados
Debido a las críticas y preocupaciones recibidas, la presidenta informó que el Conaedu se volverá a reunir para revisar posibles cambios y buscar un consenso. El debate central se enfoca en preservar las seis semanas habituales de vacaciones y evitar un receso escolar prolongado que podría acercarse a los tres meses.
Sheinbaum señaló que entre las razones para reconsiderar el calendario están las elevadas temperaturas que se registran en numerosas zonas del país en junio y julio, así como el posible impacto de la Copa Mundial de 2026, cuyos partidos en ciudades como la capital, Monterrey y Guadalajara podrían afectar la infraestructura y la movilidad urbana.
Aplicación y advertencias
La mandataria también abordó la aplicación de los lineamientos en colegios privados, recordando que estas instituciones deben seguir las disposiciones de la SEP, salvo que cuenten con una autorización expresa para hacer excepciones.
En el contexto de la discusión, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos alertó sobre los riesgos de alargar demasiado el periodo vacacional, pues millones de niños y niñas podrían quedar sin supervisión adecuada mientras sus padres trabajan, por lo que pidió que cualquier decisión ponga por delante el bienestar de la infancia.
Sheinbaum concluyó que la definición final del calendario escolar dependerá de los acuerdos que logren las autoridades educativas en las próximas sesiones del Conaedu.
