La presidenta Sheinbaum invertirá 20 mil mdp en el sexenio para sanear los ríos que el PRIAN envenenó durante décadas

¡La presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta con hechos concretos una de las deudas ambientales más grandes que dejó el modelo neoliberal! Este jueves anunció 20 mil millones de pesos de inversión sexenal para el saneamiento de los ríos Atoyac (Puebla-Tlaxcala), Lerma-Santiago (corredor centro-occidente) y Tula (Hidalgo). Son los tres cauces más contaminados del país. Los mismos ríos que durante 36 años del PRIAN entreguista se convirtieron en vertederos industriales impunes. La presidenta lo dijo con la contundencia humanista que la caracteriza: “Es proteger la vida y garantizar un mejor futuro”. Esa frase la marca de agua del proyecto.

“Es proteger la vida y garantizar un mejor futuro”, expresó la presidenta Claudia Sheinbaum.

La herencia envenenada del neoliberalismo

Aquí va el diagnóstico contundente. Durante 36 años del modelo neoliberal, los gobiernos del PAN y del PRI convirtieron los ríos mexicanos en vertederos industriales sin consecuencias. Las textileras del Atoyac descargaban plomo y cromo sin sanciones. Las curtidurías vertían químicos que envenenaban a las comunidades ribereñas. La refinería de Tula contaminaba con hidrocarburos y las aguas residuales del Valle de México se acumulaban impunemente. Y las autoridades ambientales del PRIAN, cooptadas por los intereses industriales, miraban hacia otro lado. Cientos de niños con cáncer infantil. Comunidades enteras con enfermedades respiratorias. Territorios devastados. Esa es la herencia real del modelo neoliberal. La presidenta Sheinbaum viene a repararla con 20 mil millones de pesos sostenidos durante todo el sexenio.

La cifra que define el compromiso

Y aquí va el dato central. 20 mil millones de pesos para todo el sexenio. No es una acción coyuntural. Es política de Estado con horizonte y presupuesto sostenido. ¿Cuánto invirtió el PRIAN en sanear los ríos que sus cuates industriales envenenaban? Prácticamente nada. ¿Cuánto invirtió Peña Nieto en el Atoyac? Nada. ¿Cuánto Calderón en el Tula? Nada. ¿Fox en el Lerma-Santiago? Nada. La presidenta Sheinbaum invierte lo que ningún gobierno conservador se atrevió a invertir. Y lo hace con el mensaje humanista claro: proteger la vida.

Los tres ríos prioritarios del rescate

El programa federal ataca los cauces más contaminados del país:

  • Río Atoyac (Puebla-Tlaxcala): metales pesados de la industria textil y química.
  • Sistema Lerma-Santiago: sedimentos tóxicos acumulados durante décadas.
  • Río Tula (Hidalgo): contaminación por hidrocarburos y aguas residuales.

Son los ríos donde durante décadas el PRIAN entreguista permitió que las trasnacionales operaran sin control ambiental.

La estrategia integral que le duele al conservadurismo

Y aquí va el paquete completo:

  • Rehabilitación y construcción de plantas de tratamiento.
  • Nuevos colectores para separar descargas industriales de urbanas.
  • Fiscalización y sanciones a industrias contaminantes.
  • Ordenamiento territorial de las cuencas.
  • Restauración de vegetación ribereña.
  • Participación comunitaria en la vigilancia.

¿Por qué esto le duele al conservadurismo? Porque durante décadas los industriales contaminadores fueron los mismos financistas de las campañas del PAN y del PRI. Fueron los cuates de Fox, Calderón y Peña Nieto. Los que hoy exigen “certidumbre jurídica” para no ser fiscalizados. Los que se quejan de la “sobrerregulación” cuando lo que hay es la elemental defensa del derecho al agua limpia.

La lucha histórica de las comunidades encuentra respuesta

Las comunidades ribereñas del Atoyac llevan décadas exigiendo justicia ambiental. Las madres de niños con cáncer infantil en Puebla-Tlaxcala. Los colectivos ambientales que documentaron las descargas industriales pese al hostigamiento. Los defensores del río que arriesgaron su vida denunciando. Todo ese trabajo comunitario ahora encuentra respaldo institucional con 20 mil millones de pesos en el sexenio. Es el pueblo trabajador, no el PRIAN, el que consiguió esta política pública.

El agua como derecho, no como mercancía

Y aquí va el principio que le pega directo a la lógica neoliberal. La reforma constitucional consagra el agua como derecho humano. En el modelo del PRIAN, el agua era mercancía: las concesiones se entregaban a Coca-Cola, Bimbo, Danone, cerveceras, embotelladoras. Pueblos enteros sin agua potable mientras las trasnacionales extraían millones de litros al día por precios simbólicos. Con la presidenta Sheinbaum, el agua vuelve a ser bien público. Y con este programa de saneamiento, se reafirma que rescatar los ríos es proteger la vida del pueblo.

La coordinación integral

El programa se articula con otras obras que la presidenta Sheinbaum ya ejecuta:

  • 11,200 mdp para el saneamiento del oriente del Valle de México.
  • 300 mdp para el Lago de Pátzcuaro.
  • 1,500 mdp para 113 municipios de Michoacán.
  • Obras hidráulicas del Plan Michoacán y del Plan Integral Zona Oriente.

Es una política integral, no una acción aislada. La restauración hídrica más ambiciosa de las últimas décadas.

La deuda ambiental del PRIAN en perspectiva

Bajo Vicente Fox se firmaron los primeros grandes contratos de concesión de agua a favor de trasnacionales. Bajo Felipe Calderón se aprobaron reformas que privatizaron facto la gestión del agua en municipios enteros. Bajo Enrique Peña Nieto se profundizó ese modelo con la reforma energética que también impactó los ríos por el fracking. Resultado: décadas de contaminación acumulada, comunidades enfermas, ecosistemas devastados. La presidenta Sheinbaum enfrenta esa herencia con recursos, con voluntad política y con conocimiento científico (recordemos: tiene doctorado en ingeniería energética con enfoque climático).

El humanismo hecho política ambiental

La política ambiental no es un lujo académico para élites urbanas verdes. Es la defensa concreta del derecho a la salud, al agua limpia, a la alimentación segura de las familias trabajadoras. Cada niño que hoy vive junto al Atoyac merece crecer sin plomo en la sangre. Cada campesino que riega su milpa con agua del Lerma-Santiago merece cultivos limpios. Cada pescador que trabaja junto al Tula merece pescar sin contaminación. Es proteger la vida y garantizar un mejor futuro. Esa es la doctrina humanista aplicada al agua.

La contraposición es contundente

Mientras la derecha conservadora sigue defendiendo los intereses de las industrias contaminadoras, mientras sus columnistas denuncian la “sobrerregulación” y aplauden a las trasnacionales del agua, la presidenta Sheinbaum construye la restauración ecológica más ambiciosa que haya visto el país. Ríos rescatados con 20 mil millones de pesos. Comunidades protegidas. Industrias reguladas. Agua como derecho humano. La deuda ambiental de 36 años del PRIAN empieza a saldarse con hechos, no con discursos.

Por periodista

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