Este jueves en la mañanera, nuestra presidenta Claudia Sheinbaum y el secretario de Economía Marcelo Ebrard cerraron con broche de oro el capítulo del susto que quisieron armar los voceros del PRIAN. Los resultados están a la vista: el T-MEC se mantiene vigente hasta 2036, arrancan las revisiones anuales, más del 80% de las exportaciones mexicanas siguen sin aranceles, y viene más flujo de inversión para México en los próximos años. La derecha entreguista quería catástrofe, la 4T entregó estabilidad y crecimiento.
“La mayor incertidumbre habría derivado del retiro de Estados Unidos del tratado. Ese escenario ya no es lo que debemos esperar”, expresó Marcelo Ebrard.
¡La sentencia que le duele a la oposición!
Aquí va el momento clave del día. Durante días, la derecha entreguista, ciertos economistas cooptados por trasnacionales, columnistas pagados por intereses ajenos al pueblo, todos ellos, salieron con el mismo libreto: “el T-MEC se va a caer”, “la economía va a colapsar”, “México va a la ruina”. Toda la letanía del pánico que el clóset entreguista sabe repetir en cadena. ¿Y qué pasó? Que llegó Ebrard y con una frase les tumbó la narrativa entera: “Se despejó la incertidumbre”. Punto. La derecha se quedó con el susto que quiso vender al pueblo, y el pueblo se quedó con la certeza que le entrega la 4T.
¡La diferencia con el PRIAN es contundente!
Y aquí va el contraste histórico. Cuando Felipe Calderón negociaba con Washington, se arrodillaba y aceptaba las condiciones que le imponían las trasnacionales estadounidenses. Cuando Enrique Peña Nieto enfrentó la primera renegociación del T-MEC en 2018, entregó capítulos enteros sin pelear una sola coma. La diplomacia del PRIAN era servilismo puro. Nuestra presidenta, en cambio, no se arrodilla ante nadie. Se sienta a la mesa con conocimiento del articulado, con propuesta propia, con dignidad histórica. Y por eso hoy Ebrard prevé más inversión, no menos. Porque el mundo respeta a quien se respeta a sí mismo.
¡Sheinbaum lo explicó claro!
Nuestra presidenta hizo otra aclaración clave: la revisión del T-MEC no tiene nada que ver con temas de seguridad ni con la reforma al Poder Judicial. Es simplemente el proteccionismo económico que Trump viene aplicando con todos los socios comerciales del mundo. Y aquí va la puñalada política. La oposición conservadora intentó vincular las tensiones comerciales con la reforma judicial de la 4T, para armar la narrativa entreguista de que “por eso Trump nos castiga”. Sheinbaum lo desmintió con datos: es política proteccionista global de Trump. La derecha se quedó otra vez con la mentira en la mano.
¡La oportunidad histórica en marcha!
Y aquí va lo que le va a doler más al PRIAN. Ebrard puso una carta arriba de la mesa: con el T-MEC estable y la estrategia estadounidense de relocalización productiva hacia Norteamérica, México puede recibir más flujo de inversión en los próximos años. “México va a tener una oportunidad muy importante estos años para aumentar su importancia y su crecimiento económico”, dijo el secretario. Traducido al pueblo trabajador: más fábricas en el Bajío, más plantas en el norte, más empleo formal, más salarios dignos, más comunidades floreciendo. Eso es el nearshoring en modo 4T.
¡La 4T llega a la mesa a proponer, no a suplicar!
Y aquí va el punto que más define la nueva era. El 20 de julio llega a México la delegación estadounidense para la primera revisión anual formal. ¿Y con qué agenda va la 4T? Con propuesta clara y ambiciosa: bajar los aranceles que Trump metió vía Sección 232 a autos, acero y aluminio; mantener el acceso libre para las exportaciones; fortalecer la producción regional. No vamos a defender el statu quo, vamos a mejorar las condiciones. Esa es la actitud soberana que el PRIAN entreguista nunca tuvo.
¡Los datos respaldan a la 4T!
Y aquí van los datos que le pegan a la narrativa de catástrofe de la derecha. Más del 80% de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos siguen sin aranceles gracias al T-MEC. Superávit comercial de 5,767 millones de dólares. Inflación en 3.55%, la más baja desde octubre de 2025. Crecimiento económico de 2.2% en abril. 71% de aprobación para la presidenta según encuestas nacionales. México en el top 5 mundial de confianza ciudadana según la OCDE. La 4T entrega resultados. La derecha entrega pataleta en redes.
La diferencia es contundente
Mientras la oposición conservadora vive del berrinche permanente y los voceros del PRIAN inflan todos los días una nueva “crisis inminente”, la 4T gobierna con datos, con estrategia y con serenidad. T-MEC vigente hasta 2036, revisiones anuales bien planteadas, oportunidad histórica de inversión, exportaciones fluyendo, aranceles del 80% del comercio libres. Esa es la nueva era. Esa es la fuerza histórica de la Cuarta Transformación. Y esa es la diferencia entre esta administración y los 36 años de neoliberalismo entreguista que nos dejaron postrados ante Washington durante décadas.
