La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, mantendrán una reunión este sábado en Barcelona, un hecho que marca un nuevo momento en la relación bilateral tras varios años de fricciones diplomáticas. El encuentro, calificado como “breve” y enmarcado en un contexto multilateral, se produce en el marco de la IV Reunión en Defensa de la Democracia.
Marco del encuentro progresista
El evento es organizado conjuntamente por el Ejecutivo español y el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y reunirá a una decena de líderes progresistas de distintos continentes. Sheinbaum también participará en el evento ‘Global Progressive Mobilisation’, impulsado por el PSOE, donde coincidirá con mandatarios como Gustavo Petro, Yamandú Orsi y Cyril Ramaphosa. Fuentes gubernamentales españolas han calificado su presencia como “muy importante”, siendo su primera visita a Europa desde que asumió el cargo en 2024.
Desde el Palacio de la Moncloa se subraya que el encuentro con Sánchez no constituye una visita bilateral formal, sino un intercambio dentro de un evento multilateral. No obstante, el simple hecho de que se produzca ya representa un gesto de distensión tras años de desencuentros.
Origen de la crisis y declaraciones recientes
La crisis entre México y España se remonta a 2019, cuando el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador envió una carta al rey Felipe VI solicitando una disculpa por los abusos cometidos durante la conquista de América. En la misiva, López Obrador planteaba la necesidad de que el Estado español reconociera su “responsabilidad histórica” por las violencias ejercidas durante ese periodo, señalando que la conquista se llevó a cabo “con la espada y la cruz”.
La respuesta del Gobierno español fue contundente, rechazando “con toda firmeza” la petición, lo que llevó a México a cancelar su participación en los actos conmemorativos de los 500 años de la caída de Tenochtitlán. Durante los años siguientes, la relación se mantuvo en un estado de frialdad institucional, y la ausencia de una invitación al monarca español a la toma de posesión de Sheinbaum fue interpretada como una señal de continuidad en la tensión.
Giros hacia el entendimiento
Un cambio comenzó a gestarse en octubre de 2025, cuando el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, reconoció públicamente que durante la conquista hubo “dolor e injusticia hacia los pueblos originarios”. Sheinbaum valoró esta declaración como “muy importante” y un “primer paso” hacia el entendimiento.
Posteriormente, el propio Felipe VI profundizó en esa línea al admitir que existieron “abusos” durante ese periodo histórico, pese a la existencia de las Leyes de Indias, reconociendo que, desde la perspectiva actual, esos hechos no pueden ser motivo de orgullo. Este conjunto de gestos ha contribuido a rebajar las tensiones y a abrir un canal de diálogo.
Indicios como la invitación de México al rey Felipe VI para asistir al próximo Mundial de fútbol, así como la posible participación del país latinoamericano en la próxima Cumbre Iberoamericana en Madrid, apuntan a una progresiva normalización, aunque desde el Ejecutivo español se insiste en la prudencia y se evita presentar este encuentro como el cierre definitivo de la crisis.
