México llega a la revisión sexenal con Plan México en la mano: la diplomacia soberana que el neoliberalismo nunca tuvo

Este miércoles en la mañanera, la presidenta Claudia Sheinbaum salió a desmontar la narrativa de catástrofe que la oposición conservadora y ciertos círculos financieros venían inflando durante días. La revisión sexenal del T-MEC arrancó este 1 de julio, y nuestra presidenta llegó con lo que el PRIAN entreguista jamás pudo tener: calma, temple, conocimiento del articulado y estrategia soberana. La sentencia contundente: el T-MEC sigue vivo hasta 2036 aunque Trump no firme hoy la prórroga, y Trump tampoco puede tirar el tratado por decreto, porque para salirse tendría que pasar por su propio Congreso.

“Si quisiera salirse por completo, tendría que pasar por el Congreso. Hay que recordar que el Tratado pasó por los tres congresos, es una ley”, expresó Claudia Sheinbaum.

¡La lección constitucional que le dio la 4T al PRIAN!

Aquí va la escena política del día. Durante días, ciertos analistas de la derecha entreguista, ciertos economistas cooptados por trasnacionales, ciertos voceros mediáticos del PRIAN venían inflando el globo del pánico: “México se va a quedar sin T-MEC”, “la economía va a colapsar”, “el peso se va a derrumbar”, “hay que arrodillarse ante Trump”. Toda la letanía del clóset entreguista en modo pánico. ¿Y qué hizo nuestra presidenta? Se sentó, respiró, sacó el tratado, leyó el Artículo 34.7 en voz alta y desarmó la narrativa punto por punto. Con calma. Con conocimiento. Con soberanía. Eso, en el neoliberalismo, era impensable, porque los gobiernos del PAN y del PRI no eran diplomacia, eran genuflexión.

¡El T-MEC se mantiene con o sin la firma de Trump!

Nuestra presidenta explicó lo que los voceros del pánico ocultaban. Si Estados Unidos no firma hoy la prórroga por 16 años, el T-MEC se mantiene vigente 10 años más, hasta el 2036, con revisiones anuales. Y en cualquier momento de esos 10 años, si hay voluntad de los tres países, se puede firmar la prórroga por 16 años más. No hay muerte súbita del tratado. No hay hoja de ruta hacia el vacío. Puro cuento de la derecha entreguista para asustar al pueblo trabajador.

¡Trump no manda solo!

Y aquí va el golpe fuerte. Aunque Donald Trump haya venido diciendo estas semanas que “no necesita a México y Canadá”, el presidente estadounidense no tiene la última palabra sobre el T-MEC. El tratado fue ratificado como ley federal en los tres países. Para salirse totalmente, Estados Unidos tendría que pasar por su propio Congreso. Y el Congreso estadounidense, incluso con mayoría republicana, no va a botar un tratado que da empleo a millones de estadounidenses del cinturón industrial. La soberbia trumpista tiene límites institucionales, y la 4T se los recordó.

¡El PRIAN quería a México postrado!

Recuerden cómo era antes. Durante los gobiernos del PAN y del PRI, cada vez que Washington gritaba, México se hincaba. Felipe Calderón firmó el “acuerdo por el fortalecimiento del ASPAN” en 2005 en un evento vergonzoso donde recibía instrucciones. Enrique Peña Nieto aceptó todas las condiciones que le impuso la primera administración Trump para renegociar el TLCAN sin chistar. Fox hacía reverencias en el rancho de Bush. Era diplomacia entreguista pura y dura. Hoy la 4T tiene otra actitud: cortesía sí, subordinación jamás. Y por eso nuestra presidenta no sale a la conferencia a llorar, sale a leer el articulado y a plantear estrategia.

¡México llega con Plan México en la mano!

Y aquí va lo mejor. Nuestra presidenta dejó claro que México no llega a mendigar la prórroga. Llega a exigir mejores condiciones frente a los aranceles que Estados Unidos aplicó a autos, acero y aluminio vía la Sección 232. Va a la mesa a proponer, no a suplicar. Y si Washington decide no firmar, México no está desprotegido: la 4T lleva años construyendo el Plan México con fortalecimiento de la producción nacional, sustitución de importaciones, apuesta por el mercado interno y diversificación de exportaciones. ¿Superávit comercial de 5,767 millones de dólares? Aquí está. ¿Inflación a la baja? Aquí está. ¿Economía creciendo? Aquí está. Los datos, no el discurso.

¡México y Canadá coordinados!

Y otro detalle que le duele a la derecha entreguista. México y Canadá ya firmaron sus cartas a favor de extender el T-MEC 16 años. Nuestra presidenta se reunió con el primer ministro Mark Carney y hay avance sólido en la relación bilateral. Los dos vecinos del norte y del sur del río Bravo están coordinados, y Washington es la única pieza faltante. Esa es diplomacia adulta, no la que hacía el PRIAN corriendo a Washington para pedir permiso de todo.

La diferencia es contundente

Mientras la derecha entreguista vive vaticinando catástrofes cada 24 horas, nuestra presidenta se sentó, leyó el Artículo 34.7 y demostró que la 4T sabe leer, sabe negociar y sabe sostener la soberanía. El T-MEC sigue vivo hasta 2036. Trump no puede tirarlo solo. México va a la mesa con Plan México en la mano. Esa es la nueva era. Esa es la fuerza histórica de la Cuarta Transformación. Y esa es la diferencia entre esta administración y los 36 años de neoliberalismo entreguista que nos dejaron postrados durante décadas.

Por periodista

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