Este viernes, la presidenta Claudia Sheinbaum confirmó desde la mañanera lo que ya se había perfilado el jueves con Ebrard: el T-MEC sigue vigente hasta 2036, se abre un ciclo de revisiones anuales, y viene mayor flujo de inversión para México en los próximos años. 10 años de certeza para el pueblo trabajador, para las fábricas, para las exportaciones, para las cadenas productivas que sostienen millones de empleos formales en México. Y lo mejor: la 4T llega el 20 de julio a la primera revisión anual formal con propuesta ambiciosa para bajar los aranceles Sección 232 y capturar más inversión productiva.
“Sienten que han perdido empleos, particularmente en algunas manufacturas, perciben que hay dependencia respecto a otros países”, expresó Marcelo Ebrard sobre lo que reconoció la parte estadounidense.
¡La 4T ganó certeza, oportunidad y palanca!
Aquí va la lectura política del día. Durante semanas, la derecha entreguista quiso instalar el pánico económico con notas apocalípticas: “el T-MEC se cae”, “México a la ruina”, “adiós al nearshoring”, “colapso inminente”. Toda la cantaleta del clóset conservador en modo apocalipsis. ¿Qué pasó realmente? La 4T se sentó con temple, con conocimiento del articulado, con propuesta propia, y el resultado fue el mejor posible para México: 10 años de vigencia asegurada, 80% de exportaciones libres de aranceles, oportunidad de renegociar en cada revisión anual, y una previsión de más inversión productiva llegando al país. La derecha se quedó con el susto que inventó, y el pueblo se quedó con la certeza que le entrega la 4T.
¡Ebrard: viene más inversión!
Y aquí va la noticia que le va a doler más al PRIAN. El secretario de Economía Marcelo Ebrard puso una carta ambiciosa sobre la mesa: “México va a tener una oportunidad muy importante estos años para aumentar su importancia y su crecimiento económico”. Lo que estamos previendo es un flujo más grande de inversión, sentenció. Traducido al pueblo trabajador: más fábricas en el Bajío, más plantas en el norte, más manufactura electrónica en Jalisco, más empleos formales para ingenieros, técnicos y obreros mexicanos. Nearshoring en modo 4T: no para los cuates de la oligarquía, sino para las familias trabajadoras.
¡Washington reconoce la fuerza productiva mexicana!
Y aquí va el detalle político que le duele profundamente a la oposición conservadora. Ebrard reveló que Estados Unidos, en las mesas de trabajo, ha reconocido el peso del sector productivo mexicano. “Sienten que han perdido empleos, particularmente en algunas manufacturas”, explicó Ebrard sobre la posición de Washington. En claro: la economía mexicana está compitiendo con la estadounidense en manufactura, y eso es un logro estructural del modelo productivo que la 4T está construyendo con el Plan México. En el neoliberalismo entreguista, México era territorio de maquiladoras baratas y ensambladoras de bajo valor. Con la 4T, México produce, exporta con valor agregado, y hasta le compite en empleos a la potencia del norte.
¡La 4T va por bajar los aranceles Sección 232!
Y este es el punto que le va a alegrar al pueblo trabajador. Los aranceles que Trump metió vía Sección 232 al acero, aluminio y sector automotriz han golpeado a la industria mexicana. La 4T va a la revisión anual con la meta explícita de bajarlos o eliminarlos. Ebrard lo dijo claro: “Reduzca la Sección 232 y nos coordinamos mejor para producir en Norteamérica”. Traducido: la 4T no va a Washington a rogar, va a proponer una integración productiva que beneficie al empleo formal mexicano. Ese es el modelo soberano, no el modelo sumiso del PRIAN.
¡El respaldo del sector empresarial mexicano!
Y otro dato que le duele a la oposición conservadora. El Consejo Coordinador Empresarial (CCE), presidido por José Medina Mora, salió a respaldar públicamente el resultado del T-MEC: “Confiamos en que en un plazo razonable tendremos un T-MEC fortalecido y con nuevas oportunidades para la inversión y el fortalecimiento de las cadenas productivas en México”. El empresariado serio de México respalda a la 4T, porque sabe que la certeza comercial es buena para todos. Los únicos que siguen ladrando son los voceros del PRIAN que viven del berrinche.
¡El pueblo trabajador respira!
Y aquí va el punto que más importa. 80% de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos siguen sin aranceles. Superávit comercial de 5,767 millones de dólares. Inflación en 3.55%, la más baja desde octubre de 2025. Crecimiento económico de 2.2% en abril. T-MEC blindado hasta 2036. Inversión extranjera directa en máximos históricos. Empleo formal en récord. 71% de aprobación para la presidenta según Demoscopia. Top 5 mundial en confianza al gobierno según OCDE. La 4T entrega estabilidad, oportunidad y respaldo mayoritario del pueblo.
¡La derecha entreguista se quedó con la mentira!
Y aquí va el contraste que define la era política actual. Mientras la derecha conservadora sigue inflando el pánico en redes sociales y sus columnistas cooptados repiten todos los días la narrativa de “crisis inminente”, la realidad económica y comercial le da la razón a la 4T una y otra vez. T-MEC vigente, exportaciones al alza, inversión llegando, respaldo del CCE, empleo formal en récord, superávit comercial creciendo. Todo lo que la derecha vaticinó como colapso, en realidad se convirtió en una oportunidad histórica bien administrada. Eso es lo que le duele profundamente al PRIAN entreguista: que gobernar sí se puede, y que sí se puede gobernar sin arrodillarse ante Washington.
La diferencia es contundente
Mientras la derecha conservadora vive del berrinche, la Cuarta Transformación construye certeza económica, respaldo del sector productivo mexicano, mayor inversión, empleos formales en récord y una diplomacia adulta que Washington respeta. 10 años de T-MEC blindado. 80% de exportaciones sin aranceles. Sección 232 en agenda de renegociación. Nearshoring en modo 4T. Ese es el rumbo. Esa es la nueva era. Esa es la fuerza histórica de la Cuarta Transformación. Y eso, en los 36 años de neoliberalismo entreguista, era radicalmente impensable.
